30 nov 2020

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OTRO CASO MÁS DE DOPAJE

Samuel Sánchez, campeón olímpico que acaba de dar positivo en un control.

¿Qué necesidad tenía Samuel Sánchez de doparse?

Emilio Pérez de Rozas

El campeón olímpico, con 39 años, estaba ya en la parte final de una carrera que se había convertido en un ejemplo para todos

Es posible, muy posible, más que probable que el ciclismo español encuentre en su pelotón, en su prestigiosa serpiente multicolor, entre 50, 100 o 150 profesionales con más motivos, bueno, con uno o dos motivos, para continuar en las garras del dopaje, para doparse, para intentar ser, con trampas, tan bueno o más que los mejores. Pero es evidente, muy evidente, que no tiene sentido alguno que entre esos 50, 100 o 150 esté, estuviera, Samuel Sánchez, que, con 39 años, y una medalla olímpica de las buenas ¡oro!, ya solo debía dejar pasar el tiempo para acrecentar, aún más, su vitola de ejemplo, de estrella a imitar.

Cuando Armstrong confesó

Hay que ser bobo, tonto, muy tonto, o un irresponsable total para cometer el error que ha cometido Sánchez en los últimos días de su carrera. No tiene sentido, ni por parte suya ni por parte de todos los que lo rodean, que alguien de esa edad y ese nivel y, sobre todo, de esa imagen, cometa un error tan bestia y piense, encima, que, en pleno siglo XXI, en la octava vida del ciclismo, en el inicio, dicen, de la edad limpia, alguien pueda pensar que no le pillarán. Y menos si ese alguien viene de la otra vida, de la otra época y muchos tenemos aún presentes sus palabras cuando el impostor de Lance Armstrong reconoció que nos había engañado a todos y a él también, a Samuel Sánchez.

Sánchez mostró su sorpresa cuando Armstrong confesó y dijo que aquello eran cosas del ciclismo pasado "ahora todo es muy distinto, pues estamos muy controlados"

“Le ha podido la ambición”, dijo Sánchez aquel día, cuando reivindicó que el ciclismo actual es muy diferente “porque la abundancia de controles provoca que cualquier duda sobre dopaje en el ciclismo esté suficientemente despejada. Con esta confesión, sufre la imagen del ciclismo de aquella época, la de hoy en día es totalmente diferente. El que se sienta ofendido que tome medidas", añadió Sánchez.

Así se destruye una vida

"Estamos controlados las 24 horas del día por la UCI, la Agencia Mundial Antidopaje, la Federación Española, el COI... Estoy cansado de decir por activa y por pasiva que estamos localizables y controlados en todo momento. Cualquier duda sobre el dopaje en el ciclismo que tenga la gente creo que queda suficientemente despejada", insistió Sánchez, algo perplejo ante "esta vorágine de sociedad en la que vivimos, llena de acontecimientos que no dejan de sorprendernos".

Ese Samuel Sánchez, medallista olímpico, veterano, ejemplo hasta hace unas horas, ha sido quien, no solo ha manchado su historia, ha destrozado su vida, ha desmontado el ejemplo que era, sino que ha puesto patas arriba, de nuevo, el ciclismo actual, ese que pretende ser un ejemplo en la Vuelta a España que está a punto de arrancar y que lo hará bajo la mirada de aquello que, lejos de considerarle un timador, un irresponsable, un tramposo, le considerarán un bobo, un tonto, por haber roto en mil pedazos la figura en la que se había convertido.