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El referéndum como ventana de oportunidad

Roger Palà

A los 'comuns' les une la voluntad de sacudir al régimen del 78, y el referéndum es una oportunidad para hacerlo

El independentismo es la corriente política central en Catalunya, pero no es todavía hegemónico. El 27-S, Junts pel Sí y la CUP recogieron el 48% de los votos. Son muchos, pero no suficientes. El reto del referéndum, por lo tanto, requiere que el independentismo mantenga una actitud integradora hacia la segunda corona de soberanistas: aquellas personas que, a pesar de no serlo, sienten cierta proximidad con el proyecto independentista, aunque sea sólo por antagonismo al PP.

La decisión de los ‘comuns’ de apoyar el referéndum del 1 de Octubre como "movilización" pero no llamar -de momento- a la participación es decepcionante a ojos de muchos 'indepes'. Pero es en estos momentos en que hay que tomar cierta distancia, tener la cabeza fría y, sobre todo, apagar Twitter. Hurgar en las contradicciones de los ‘comuns’ es políticamente legítimo y quizás hará ganar un puñado de votos a ERC o la CUP. Pero difícilmente acabará ampliando los márgenes de los partidarios de la República catalana.

Esto no quiere decir que la decisión de Catalunya en Comú no pueda ser objeto de una crítica razonada. En la posición de los ‘comuns’ pesa la estrategia electoral: en el seno del partido hay quien cree que un apoyo muy explícito al ‘procés’ puede provocar una fuga de votos entre la parte de su base social contraria a la independencia. Es cierto que en el seno de los ‘comuns’ los partidarios del ‘no’ son mayoría de dos tercios. Y que el apoyo al referéndum unilateral sólo es hegemónico entre votantes de Junts pel Sí y la CUP. Pero según el CEO, un 48% de quienes dicen que votarían Catalunya Sí que es Pot también están a favor del referéndum unilateral. Son más que los partidarios de convocarlo sólo si es acordado (35%). Es atrevido, pues, pensar que ponerse de perfil con el referéndum pueda ser una estrategia ganadora.

TEMOR A BENEFICIAR AL PDECat

Parte de la dirección de Catalunya en Comú teme que apoyar al 1-0 acabe beneficiando los intereses del PDECat. Es un temor legítimo, pero sobre esto hay que apuntar que, a estas alturas, no está claro que el ‘procés’ sea tan beneficioso para la antigua CDC. El PDECat conserva la presidencia e intenta marcar el relato. Pero ha vivido una auténtica implosión, está más fragmentado que nunca y ha perdido gran parte del peso e influencia que tenía CiU en 2012.

Pero más allá que sumarse al referéndum beneficie o no al PDeCAT, la cuestión central es que no sumarse puede acabar resultando perjudicial para los ‘comuns’. El referéndum no está convocado y nadie sabe si se hará o no. Pero en caso de que haya urnas el 1 de Octubre, en un contexto de confrontación democrática con el Estado y el PP, el coste para los ‘comuns’ de no implicarse puede ser mucho mayor que el coste de hacerlo.

La gente que apoyó a Barcelona en Comú en 2015 o a En Comú Podem en 2016 está unida por la voluntad de sacudir a las estructuras del régimen del 78. Esto va más allá de apoyar o no la independencia. El referéndum es una oportunidad para hacerlo. En el lenguaje de Podemos, una ventana de oportunidad. Una de las últimas.

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