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La coordinadora general del PDECat, Marta Pascal.

ALBERT BERTRAN

Luchando con la sombra de CDC

Toni Aira

Lo más plausible ahora es resguardar la imagen de Marta Pascal y ahorrarle chascos que minen su credibilidad

En la construcción de la marca de un partido, dos elementos son claves para su consolidación o todo lo contrario: el candidato (que normalmente en nuestro entorno también es el líder del partido) y la imagen de la formación (suma del factor marketiniano y también de su acción política de pasado y de presente).

El equipo de Marta Pascal, en este sentido, ha ido encarrilando costosamente el frente nombre y logo (también a nivel institucional), intenta marcar perfil propio, por ejemplo impulsando votaciones diferenciadas dentro de Junts pel Sí en el Parlament o en contraposición a ERC en el Congreso, pero aún sufre de una disociación entre líder electoral y de partido (al estilo PNV) que va muy en contra de lo que CDC había sido y que le está siendo muy difícil de asumir.

Esto último, además, se pone especialmente difícil por la francamente mejorable química que existe entre la coordinadora general y el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont (que a su vez ha renunciado a ser candidato). Avanzar sin cabeza visible, sin una referencia de líder para la ciudadanía, pone las cosas aún más complicadas. Más de lo que ya de por si lo tiene el Partit Demòcrata.

Pascal ha asumido el papel de portavoz, para así tener una notoriedad mediática, pero ahora ella y su entorno se plantean seriamente si no sería mejor delegar esta función en alguien de su confianza, ya que episodios como el cese del 'conseller' Jordi Baigetpor quien ella había dado la cara en rueda de prensa, la desgastan. ¿Se podrían evitar situaciones como esta si desde Palau se coordinaran con el partido? Sí, pero ante la poca confianza en que eso pase, lo más plausible en este momento es resguardar la imagen de Pascal y ahorrarle chascos en público que minen su credibilidad.

EL 'CASO PALAU'

Fue, de hecho, a través de un tuit, como Pascal forzó la caída de Germà Gordó, que es una de sus victorias más notables. Eso y algunos 'empates' como el que consiguió con el sentido del voto final del PDECat en el Parlament a propósito de la personación del Govern en el 'caso Palau'. Como mínimo, ha conseguido proyectar la idea de que va luchando para desmarcarse de la etapa anterior y construir algo nuevo. Eso, y que en su casa no se lo ponen fácil.