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Putin llega a Hamburgo para participar en la cumbre del G-20.

AP / ALEXANDER ZEMILIANNICHENKO

Del G-20 al G-2

Jesús López-Medel

Trump es un gran admirador de Putin. Y este ha encontrado en el empresario norteamericano un gran socio


Aunque TVE insista en dar presencia visual a Mariano Rajoy invitado en la reunión de los 19 estados más importantes del mundo (más la Unión Europea), lo cierto es que el protagonismo de este 7 de julio ha sido para dos toros muy bravos: Putin y Trump. Especial anfitriona del encuentro era Angela Merkel  en su ciudad natal, integrada, en tiempos de división, en la Alemania tutelada por Moscú. Hoy ya no hay Muro pero el esfuerzo de Putin de potenciar su presencia internacional ha vuelto a ser exitoso. Poco antes, Trump, que desprecia a Europa aún más que Putin, hizo escala en una Polonia muy conservadora y nacionalista. Hizo un discurso, por vez primera, europeísta (puede cambiarlo por Twitter en cualquier momento) y de crítica a Rusia por interferir (fue a su favor) en las elecciones de EEUU. Pero ello no molestó al dirigente de San Petersburgo. Eran declaraciones para consumo interno norteamericano. Buscaban darse apariencia de firmeza y harían sonreír a Putin. Luego, esa bravura no parece que existiera en la reunión de ayer.

El larguísimo tiempo de reunión y que los focos del G-20 se centrasen sobre ellos es algo que a ambos interesaba, especialmente a Putin que sigue, tras 16 años en el poder, dando lecciones de cómo tener espacio, presencia e influencia. Y eso es lo que desea Trump. Por ello, han tratado solo de temas internacionales y liderazgos. Su conversación no ha sido sobre la agenda mundial del G-20 (ambos desprecian el gran problema del cambio climático) sino sobre los intereses de uno y otro. La pretensión de Putin de que en un mundo más diversificado sea, al tiempo, bipolar, como en tiempos de la guerra fría, sigue siendo exitosa. Sobre Ucrania, Trump no tiene el interés de Obama en exigir a los rusos que apaguen la mecha del conflicto. Quedará congelado, como otros del espacio post-soviético. Así lo quiere Rusia.

CONFUSIÓN Y DESPISTE

Es en el tema de Siria donde, frente a la confusión europea y el despiste americano, el liderazgo internacional ruso es evidente. Más que la paz, lo que a Trump le preocupa es evitar ese exceso de preeminencia del Kremlin y quiere tener más protagonismo. Así debe ser entendido el haberse fijado un alto el fuego en una zona del sur. Donald Trump es un gran admirador de Vladimir Putin. Y este ha encontrado en el empresario norteamericano un gran socio. 'Bussines are bussines'.
 

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