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Unos niños juegan en clase en el colegio Octavio Paz de Barcelona.

RICARD CUGAT

La educación y la reforma horaria

FABIÁN MOHEDANO

Las escuelas e institutos disponen de una oportunidad única para mejorar la salud de los niños y jóvenes

La reforma horaria hace protagonista a la persona, su salud y su calidad de vida. Cuando hablamos del sistema educativo catalán es necesario, sin duda, volver a poner el foco en los niños jóvenes de nuestro país y en su salud. Es imprescindible volver a poner en todo momento el interés superior del menor, tal como se recoge en la Convención Internacional de los Derechos del Niño de Naciones Unidas y en la ley de derechos y oportunidades de niños y adolescentes de Catalunya.

Sin olvidar que los horarios del tiempo educativo están ligados y condicionados por los horarios del tejido productivo (de los padres y madres), las escuelas institutos disponen de una oportunidad única para mejorar la salud de los niños y jóvenes. Más allá del adelanto de los horarios de la actividad extraescolar en las escuelas para así respetar el tiempo de convivencia familiar y de descanso, la principal oportunidad de mejora se encuentra en los institutos.

Los horarios actuales ocasionan que el tiempo para la comida se vaya más allá de las tres o tres y media de la tarde, en el mejor de los casos. Hay, pues, que recuperar el tiempo de comer en una franja horaria saludable y esto ocurre por ejemplo introducir la fiambrera, recuperar las cantinas o los cáterings en los institutos.

MENOS HORAS DE SUEÑO

Las consecuencias son el desplazamiento de los horarios de los jóvenes, de forma que meriendan cenan más tarde, y alargan así el momento de acostarse, disminuyendo el número de horas de sueño necesarias. Por la mañana no tienen hambre y van a clase con el estómago vacío. No solo eso, sino que emergen nuevas cifras graves, ya que hacer las comidas fuera de horarios o no dormir lo que toca se relaciona con problemas de obesidad y de diabetes, entre otros. El Síndic de Greuges ha alertado de las posibles consecuencias de estos horarios recientemente.

Para alcanzar este cambio es necesario que se tenga en cuenta a todos los colectivos afectados: profesoradofamilias y, por supuesto, a los estudiantes. Es importante garantizar el principio de autonomía de cada centro para diseñar sus horarios en función de las diferentes especificidades y particularidades (público, privado o concertado; educación primaria o secundaria; diversidad territorial; escuela rural; entorno turístico, etc), siempre que se priorice una franja horaria saludable idónea de las diferentes actividades.

También hay que conocer las necesidades de las familias y del profesorado, pero, de nuevo, nunca se debería poner por delante de la salud de las personas. Priorizar la salud puede ocasionar desajustes y conllevar dificultades en la conciliación. Dicho de otro modo, la reforma horaria (vida más saludable) puede entrar en contradicción con sistemas actuales de organización que sostienen los equilibrios actuales.

RACIONALIZACIÓN

Por otra parte, el sistema educativo para personas de más de 18 años --conformado por programas de formación e inserción, formación de adultos, enseñanzas universitarias, etc-- debe alinearse con la racionalización de los horarios de la sociedad en general. Para las enseñanzas de grados universitarios, grados superiores, escuelas de adultos y formación ocupacional, hay que redistribuir los descansos para garantizar las comidas en una franja horaria saludable y para los postgrados y másters, racionalizar la hora de finalización por la noche.

Para lograr este cambio, es necesario impulsar estudios sobre el impacto de la reforma horaria y campañas para promover hábitos saludables, además de concretar a través de la negociación colectiva todos los posibles acuerdos para las personas trabajadoras. Lógicamente, unos horarios laborales más flexibles permitirían otros horarios de formación.

*Fabián Mohedano es promotor de la Iniciativa para la Reforma Horaria y diputado en el Parlament