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Junio está siendo un mes de lo más 'político' en el panorama futbolístico nacional


Pareciera que la Liga hubiese terminado hace ya una eternidad. Y sin embargo, ni siquiera se han cumplido tres semanas. Suficientes para que la política haya sustituido al balón. Y no me refiero al agotador asunto de Piqué en la selección, que algunos medios se empeñan en convertir en pura política. O al posicionamiento de Pep Guardiola respecto al referéndum en Catalunya.

Si buscamos la raíz etimológica de la palabra 'política' encontramos una definición bastante más sencilla del concepto que ahora tenemos. Es la actividad de tomar decisiones por parte de los líderes que gobiernan un grupo humano.

Queda medio verano de 'política'. Después volverá Messi con su nuevo contrato y con el balón. Y volveremos a hablar de fútbol. La mejor política

Podríamos decir que junio está siendo un mes de lo más político en el panorama futbolístico nacional: la directiva del Barça decide elegir a Ernesto Valverde como entrenador para las dos próximas temporadas. El TAS desestima el recurso del Atleti y éste se queja de trato discriminatorio respecto a otros clubs (léase Real Madrid). Pepe, antaño líder de la defensa blanca, se va del club rajando contra Zidane y la directiva. Griezmann, el líder del Manzanares, decide quedarse en el Atleti después de mil y una declaraciones insinuando su marcha. En su pico más alto de popularidad Zizou acerca a dos de sus hijos al primer equipo coincidiendo con los títulos de Liga y Champions. El Barça entrega a la Policía Judicial el contrato que en su día firmó el ahora encarcelado Rosell con Qatar desmarcándose del expresidente. Y cinco días después de ganar la Duodécima el Real Madrid convoca elecciones a la presidencia del club. Esas elecciones que nunca se celebrarán porque solo Florentino reúne los requisitos que él mismo modificó en los reglamentos del club.

EL GUARDIOLISMO DEL BARÇA

Toda esta 'política' está salpicada de política. Es políticamente correcto el giro al guardiolismo de la directiva del Barça, sabedora de que en Valverde encuentran a un gran entrenador que además reúne mayor consenso, y por lo tanto entraña menos riesgo.

Sabe Griezmann que su gesto de permanecer en el club, conocido el veredicto del TAS , después de ponerse en el escaparate, le valdrá la comprensión del aficionado y una buena subida de sueldo.

Conoce Florentino que nadie podrá ni osará en este momento discutirle la presidencia. No hay hilo que mejor enhebre en la aguja blanca que el de tres Champions en cuatro años.

Queda medio verano de 'política'. Después volverá Messi con su nuevo contrato y con el balón. Y volveremos a hablar de fútbol. La mejor política.
 

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