tú y yo somos tres

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Jordi Pujol Soley, transformado en Dalái Lama, en el ‘El intermedio’ (La Sexta).

El sorprendente giro alegórico expresado por Oleguer Pujol Ferrusola en RAC-1, asimilando a su padre al Dalái Lama, ha tenido respuesta inmediata en El intermedio (La Sexta). El sarcástico Dani Mateo, afilado mordedor nacido en Granollers, sacó a Pujol vestido de honorable líder espiritual tibetano, y nos decía: «En efecto, el Dalái Lama y Jordi Pujol son dos vidas paralelas. Dos hombres que se han hecho a sí mismos desde una montaña nevada: uno, en el Tíbet, y el otro, en Andorra». Y como pueden suponer, la risa y el cachondeo eran bárbaros.

¡Ah! Ha sido un golpe de socarronería lacerante. Es posible que algunos hayan sentido dolor ante esta plasmación gráfica. Pero sería conveniente que quienes así se hayan sentido analicen bien el origen de esta desternillante representación del nostrat Dalái Lama. Los de El intermedio no han hecho otra cosa que seguir la fantasía tibetana de Oleguer Pujol en la radio, y colorearla. ¡Ah! Todo acusado tiene el derecho a defenderse como puede, es verdad, pero después de esta patética alusión tibetana, y también después de aquello de la Mare Superiora de la Congregació en el Parlament, cuando dijo que van «amb una mà davant i l'altre darrere», convendría que todo este clan releyese a Tarradellas, en particular cuando decía: «En política es pot fer tot, menys el ridícul».

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El cinismo, el ridículo y la tragicomedia son malos compañeros. No se escala el Everest con ellos. Ni siquiera el Matagalls. Todo lo contrario. Se toca fondo, ese fondo grotesco del que hablaba Alfred Jarry y que lo llamaba peripatetismo. Servido en bandeja, hace las delicias del sarcasmo de la tele. Quedo a la espera del Polònia.

RONALDO, FLORENTINO Y LA ESPOSA DE FIGO 

Creo que es la primera vez que Ronaldo Nazario da Lima, el que fue gran delantero balompédico, visita El hormigueroRonaldo mantiene un notable sentido del humor. Motos se interesó por sus fiestas, aquellas juergas que fueron tan famosas como sus goles en el césped. Y Ronaldo le hizo una confidencia. Le dijo: «En cierta ocasión me llamó Florentino. Me riñó. Me dijo: 'Quédate en casa, como Figo. ¡Fíjate en Figo!' Y yo le contesté: 'Presi, si yo tuviese la mujer que tiene Figo, le aseguro que me quedaría en casa todos los días'» ¡Ahh!  Qué tragedia la del gran Ronaldo. Sus juergas no eran juergas. Eran la búsqueda, desesperada, de una sueca como Helen Swedin, la espectacular modelo que se casó con su compañero de equipo.