El futuro del transporte público en Barcelona

Los temas clave del tranvía de la Diagonal

El proyecto de conexión de las líneas debe tener en cuenta tanto los intereses de los concesionarios como el modelo de ciudad

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Un tranvía de la línea del Trambesòs, llegando a Glòries por Meridiana. 

Un tranvía de la línea del Trambesòs, llegando a Glòries por Meridiana.  / FERRAN NADEU

Cualquier experto en transporte público que haya trabajado durante años en esta industria, que analice la red de transporte público de Barcelona, que disponga de la demanda y la actividad del tramo central de la avenida Diagonal y la existencia de dos redes tranviarias que finalizan en ambos extremos de la misma, dictaminará que la solución idónea para dar servicio de transporte colectivo a dicha zona es conectar las dos redes de tranvía a lo largo de esa vía.

A veces los estudios con cientos de páginas solicitados por partes interesadas, tienen menos valor que el juicio de los 'verdaderos expertos'.

Me llegan informaciones de que algunos responsables del ayuntamiento de Barcelona están preocupados por las afectaciones que la implantación del tranvía pueda tener en alguna de las intersecciones de la Diagonal o las dificultades que puedan producirse en algunos giros ahora existentes y que deberían prohibirse, y hacen de ello discurso para ganar la adhesión de otros grupos políticos. En mi opinión son temas de detalle que no deben abordarse en el momento actual y que no tienen excesiva relevancia en el proyecto del tranvía.

Las verdaderas decisiones sobre el tranvía de la Diagonal, deben versar sobre dos temas muy concretos: el modelo de ciudad que se quiere para Barcelona  (ideología)  y el encaje de los actuales concesionarios (economía),

EL REPARTO DE ESPACIO

La plasmación del modelo de ciudad en el proyecto del tranvía de la Diagonal tiene que ver con el reparto del espacio entre los usuarios de la vía, a saber: peatones, transporte colectivo, bicicletas, distribución de mercancías y también, y no menos importante, arbolado. Como ya he comentado en algún otro artículola Diagonal es una vía básica para la circulación pero no prioritaria. Entre cerrarla casi completamente al tráfico de paso, a mantener la situación actual, caben diferentes soluciones y –en mi opinión– deben mantenerse dos carriles de circulación por sentido más otro para los autobuses en hora punta y la carga y descarga en otras horas. El tranvía debe circular por el centro de la avenida y las aceras de nueve metros son suficientes para admitir los flujos peatonales y los carriles-bici segregados. Sin embargo, este reparto del espacio es el que deben pactar los grupos políticos en función de sus propias ideas.

El equipo de gobierno  municipal debe llegar a un pacto con otros grupos políticos y luego dejar trabajar a los técnicos

El otro tema fundamental que siempre acaba apareciendo es el económico. En la actualidad existen dos concesionarios que tienen derechos legales que deben respetarse y, en caso contrario, indemnizar. Las concesiones finalizan hacia el 2030 (que tampoco es tanto tiempo) si consideramos que aún no se ha definido el proyecto constructivo y no han empezado las obras.

Aunque el ayuntamiento de Barcelona dispone de músculo económico entiendo que no debe gastarse dinero en rescatar concesiones cuando existen otras necesidades (por ejemplo, el tema de la vivienda para jóvenes) mucho más acuciantes. Ello no debe ser óbice para poder pagar la obra civil de la conexión de los tranvías y renegociar a la baja las compensaciones que actualmente reciben los concesionarios (si según dicen la mayoría de las estimaciones de demanda, el nuevo tranvía doblaría el número de viajeros transportados, los concesionarios no pueden aspirar a que se les doble la subvención siguiendo las fórmulas actualmente en vigor). En cualquier caso este tema es clave, ya que un error en el planteamiento puede generar muchos dolores de cabeza al ayuntamiento.

LAS OBRAS

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Otro tema no fundamental pero sí práctico desde la perspectiva de los políticos son las obras. El periodo de obras es crítico, especialmente en una actuación que afecta a una vía y a unos colectivos muy sensibles. Existen ciudades en Francia que han implantado el tranvía, el cual ha sido un éxito un vez inaugurado, pero que le ha costado la cabeza al alcalde por la ejecución de la obra.

En definitiva, como persona que planteó hace 30 años el tranvía por la Diagonal, no me considero un opinador imparcial pero creo -como decía al principio- que en la actualidad no hay duda respecto a la decisión a tomar. No obstante pienso que el actual grupo de gobierno debe intentar -si quiere llevar adelante el proyecto del tranvía- llegar a un acuerdo con otros grupos políticos en los dos grandes temas que he planteado y luego dejar a los técnicos la plasmación de los acuerdos.