Ir a contenido
Bodas y despedidas

Bodas y despedidas

Ángeles González-Sinde

Los párrocos a menudo obligan a los contrayentes a contratar un determinado fotógrafo con el que tienen un arreglo

Arranca la temporada de bodas. Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces: en las últimas décadas, según aumentaba el número de divorcios y separaciones y más crecía la convivencia sin papeles, más aparatosos y rimbombantes se han vuelto los enlaces. ¿Tememos que el compromiso no sea verdadero y por eso lo adornamos? Ha surgido incluso un oficio, 'wedding planner', pues la envergadura del espectáculo requiere un profesional.

Es tal el calibre de la boda actual que deja pequeños los presupuestos de muchos estrenos teatrales, con la diferencia de que la función de teatro se representará muchas veces y la boda una única e irrepetible sesión. Al negocio de las bodas no es ajena la iglesia. Los párrocos a menudo obligan a los contrayentes a contratar a un determinado fotógrafo con el que tienen un arreglo. La boda de un amigo abogado empezó con la amenaza al cura de llevarle a los tribunales por impedir hacer fotos a los allegados. Bonito despegue.

UN GASTO DESCOMUNAL

A tamaño evento acompañan inevitables tensiones entre el novio y la novia y con sus respectivas familias. Si los ahorros no alcanzan, se piden créditos para pagar el convite a cuyos desmesurados menús hay que sumar flores, alianzas y muchos otros detalles. Y si uno piensa que organizando la boda en casa el presupuesto baja, se llevará un chasco: desde alquilar carpas para proteger de la climatología, hasta los baños químicos o la iluminación con un obligatorio técnico de guardia por imperativo legal, los gastos se multiplicarán. Por no hablar del DJ. Es comprensible entonces que cada convidado sea objeto de un riguroso examen. ¿Verdaderamente la tía Purita debe ser invitada? ¿Y tus compañeros de oficina? Muchas parejas sufren la crisis más grave de su relación preparando su boda.

Quizá sea la razón por la que las despedidas de soltero y soltera se han convertido en un festejo desbordado y desproporcionado. Llegan a durar varios días e implican desplazamientos a otras ciudades donde desfasar a gusto. No se despiden de la soltería, se despiden del estrés de los preparativos de boda.

0 Comentarios
cargando