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EN CLAVE EUROPEA

Protestas en Belgrado tras la elección de Vucic como presidente serbio.

AFP / NDREJ ISAKOVIC

La UE cede influencia en los Balcanes

Eliseo Oliveras

Moscú ha vuelto a la región, Ankara financia partidos y Riad promueve el islamismo radical

China invierte masivamente en infraestructuras y gana peso político en la zona

El desinterés político de la Unión Europea (UE) a lo largo de los últimos años y su insuficiente esfuerzo en impulsar el desarrollo socioeconómico de los países balcánicos han reducido su influencia en la región y han posibilitado que Rusia, Turquía, China y los países del Golfo hayan incrementado su peso y su capacidad de intervención en el desestabilizado patio trasero europeo.

Los líderes de la UE han centrado su preocupación en el retorno de Rusia a la región y acusan a Moscú de alentar el nacionalismo serbio y macedonio y de estar detrás del intento de golpe anti-OTAN en Montenegro del 2016. Menos atención recibe el intervencionismo de Turquía, financiando nuevas fuerzas políticas entre las minorías musulmanas de diferentes países para extender su zona de influencia, como el partido albanés Besa en Macedonia.

Otro factor de desestabilización silenciado por las cancillerías es el proselitismo del islamismo radical financiado generosamente por Arabia Saudí y los países del Golfo en Bosnia y Kosovo a través de la multiplicación de mezquitas y centros wahabís-salafistas. Por ejemplo, Kosovo, que antes se distinguía por su islam tolerante, se ha convertido en el país con la mayor contribución per cápita de Europa de yihadistas del Estado Islámico, con 314 kosovares partidos hacia Siria.

RUSIA LLENA EL VACÍO

"La influencia rusa se ha desarrollado en los Balcanes debido al vacío dejado por la UE", subrayó el primer ministro albanés, Edi Rama, el 28 de marzo durante su visita oficial a París. "Si a la UE le preocupa la influencia rusa, el yihadismo y el populismo, es necesario que esté presente en los Balcanes, porque los tres fenómenos pueden transformar la región de nuevo en un polvorín", advirtió Rama.

Tras el ingreso de Croacia en la UE el 1 de julio del 2013, los líderes europeos optaron por detener el proceso de ampliación hasta después del 2020, privándose así de su principal baza para influir en los gobiernos de la región. Los dirigentes europeos ni siquiera compensaron el alejamiento del horizonte de la adhesión a la UE con un mayor esfuerzo inversor en el desarrollo socioeconómico de esos países. Y frente al lento proceso de materialización de las prometidas ayudas europeas, China está financiando con rapidez nuevas infraestructuras con préstamos a 20 años y tipos de interés del 2%.

China, desde que logró la concesión del puerto griego de El Pireo, quiere modernizar toda la infraestructura de transporte de los Balcanes para trasladar con rapidez sus mercancías hacia al centro de la UE. El nuevo puente sobre el Danubio ya en funcionamiento en Belgrado, las futuras autovías en Serbia, Macedonia, Albania, Montenegro y Bosnia, el tren de alta velocidad entre Belgrado y Budapest, la modernización del corredor ferroviario macedonio y varias centrales eléctricas, son algunos proyectos de Pekín. China también se ha hecho con el aeropuerto de Tirana y ha adquirido en Serbia una siderúrgica y empresas auxiliares del automóvil. Los países del Golfo también invierten masivamente en la región.  

PERSPECTIVA SIN PERSPECTIVA

Ante el recrudecimiento de las tensiones étnicas y la inestabilidad en la región, los líderes europeos volvieron a acordarse de los Balcanes en la cumbre de marzo y reafirmaron la "perspectiva europea" de sus países, pero evitaron cualquier referencia a su eventual ingreso futuro en la UE, debido a la propia crisis europea y a que el 51% de los europeos están en contra del ingreso de nuevos países, según el eurobarómetro.

Los líderes de la UE están satisfechos de que el primer ministro serbio, el proeuropeo Aleksander Vucic, del conservador Partido Progresista Serbio (SNS), haya ganado las elecciones presidenciales con el 55%, porque garantiza estabilidad. Por ello, soslayan las protestas en las calles de Belgrado, las críticas de la oposición al carácter autoritario de su Gobierno y a su control sobre los medios de comunicación y el rearme ruso del Ejército serbio.

La débil influencia política de la UE en los Balcanes queda evidenciada en la persistente y grave crisis política que atraviesa Macedonia desde hace dos años, con crecientes tensiones con la minoría albanesa. El presidente macedonio, Gjorge Ivanov, ha hecho oídos sordos esta semana en Skopje a la petición del presidente de la UE, Donald Tusk, de que deje de oponerse a que los socialdemócratas y los partidos albaneses formen un gobierno de coalición tras las elecciones de diciembre. El partido conservador y nacionalista VMRO-DPMNE, que gobierna desde el 2006, se opone a ello con el argumento de que pondría en peligro la unidad nacional y ha encontrado el respaldo de Moscú, que ha comenzado a interesarse por Macedonia y que acusa a la UE y a la OTAN de favorecer la creación de una Gran Albania. 

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