Ir a contenido

El escaparate del fútbol femenino

Sònia Gelmà

Suponen que por ser mujer me interesa más que a mis colegas masculinos

No sigo el fútbol femenino, no más que cualquiera de mis colegas masculinos que se fijan en él, como yo, esporádicamente. Me resulta incómodo cuando alguien supone que por el hecho de ser mujer me interesa más. Como si yo debiera tener una mirada diferente a la suya, o como si tuviera más responsabilidad que ellos, hombres, en impulsar el deporte femenino. ¿No debería ser cosa de todos?

He visto pocos partidos del equipo de Xavi Llorens. Pero la marca Champions despierta interés y, aunque no emitieron el partido de ida de estos cuartos de final, sí que se podrá ver -en el Miniestadi o por BarçaTV- este miércoles la vuelta, una oportunidad histórica para el Barça de meterse en las semifinales de la competición. Como tantos otros que no solemos seguir la liga femenina de fútbol, las miraré. Será su oportunidad para conseguir engancharnos un poco más a sus partidos. Su ocasión para demostrarme que vale la pena el espectáculo, que si no las sigo más es porque no las conozco lo suficiente, porque no las he visto lo bastante.

El miércoles las miraré, y quizás consigan que no me pierda el próximo partido. No por condescendencia: porque "míralas, qué curioso, ellas también juegan", porque "pobrecitas, lo merecen". No. Si me atrapan, será por su talento, por su espíritu, por su juego. Porque eso es lo que deben exigirse, es lo que yo me exigiría. No son y no deben considerarse de azúcar. Tampoco su club debe tratarlas así, el primer paso está dado, son profesionales.

SU SUEÑO ERA JUGAR

Siempre habrá un sector retrógrado, de otro tiempo, lleno de prejuicios, que las sentenciará sin darles ni siquiera la oportunidad. Es otro deporte, dirán con desprecio. Como si ellas no supieran que hay diferencias. Que no se preocupen, que cuando hablamos de igualdad, cuando la reclamamos, nos referimos a otra cosa.

La Champions es su escaparate, su oportunidad. Y la nuestra, para apreciar su calidad. A diferencia de ellos, ellas no soñaban con ser famosas, con firmar autógrafos y con lucir coches de lujo. No aspiraban a jugar algún día en el Camp Nou. Su sueño se limitaba a jugar a fútbol, y lo han conseguido. Pese a las trabas, pese a los tabús.

Las que juegan este miércoles, juegan por aquellas que lo dejaron por los estudios. O porque nadie las animó. O por las que no quisieron sentirse un bicho raro. Por aquellas que prefirieron sentarse a mirar y sentirse una más, mientras ellos, los niños, jugaban. Solo por eso, merecen mi admiración, pero mi interés por su fútbol lo ganará su juego. Ese es su reto.

0 Comentarios
cargando