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Miente, calumnia, que algo queda

Joaquim Coll

El nerviosismo en el Govern empieza a ser palpable ante el carácter antidemocrático de sus actuaciones

De la misma forma que el 'brexit' se construyó sobre falsedades que luego fueron reconocidas al día siguiente del referéndum, en Catalunya los políticos separatistas tergiversan sistemáticamente cualquier información para ganar la guerra de la propaganda. Hablan de democracia cuando están perpetrando desde las instituciones un golpe contras las libertades y los derechos de todos los catalanes. Apelan al diálogo pero solo les interesa el monólogo independentista.

Carles Puigdemont ha rechazado la contraoferta que le han hecho PP y PSOE para protagonizar en el Senado un debate en la Comisión General de las Comunidades Autónomas. El 'president' pretendía repetir el esquema de conferencia apostólica que hizo en Bruselas en una sala del Parlamento Europeo.

Es la segunda vez que rechaza ir al Senado. No quiso asistir a la Conferencia de Presidentes alegando que el Gobierno español no le permitía explicar las aspiraciones soberanistas. Exigía un imposible, porque el objetivo del encuentro con los líderes autonómicos era abordar la financiación. Ahora, si embargo, tenía la oportunidad de hacerlo y, además, hablar en catalán. Su negativa refleja el tipo de diálogo chantajista que propugna, por eso la contrapropuesta le ha pillado sin reflejos.

Puigdemont Oriol Junqueras afirmaban este el lunes en 'El País' que Europa ya "ha mostrado sin ambigüedades su preocupación" por la salud del Estado de derecho en España, "como se desprende del informe de la Comisión de Venecia". En su misiva añadían que se escuchan "voces del exterior cada vez más claras abogando por una solución política", citando otro informe, en este caso de la Fundación Konrad Adenauer, vinculada al partido de Angela Merkel.

Son mentiras y más mentiras con el único objetivo de hacer creer que la comunidad internacional se muestra sensible a sus tesis de que en España impera la cerrazón. El informe del organismo que asesora al Consejo de Europa en cuestiones de calidad democrática lo que sostiene es que las resoluciones del Tribunal Constitucional son de obligado cumplimiento hasta el punto de que, si alguien no las acata, el Estado tiene todo el derecho a dotarse de mecanismos para obligarle.

HACER CREER LO QUE NO ES

Otra cosa es el debate sobre quién debe llevar a cabo esas medidas coercitivas, pero nada tiene que ver con lo que los separatistas explican. Tampoco la Fundación Adenauer se ha pronunciado en ninguna dirección política y sus responsables en España están estupefactos ante tamaña manipulación de Puigdemont Junqueras para hacer creer con subterfugios lo que no es.

Estamos ya muy cerca de agotar el calendario de los 18 meses y a solo medio año de la fecha máxima para celebrar el referéndum que el 'president' afirma que se hará de todas formas. El nerviosismo en el Govern empieza a ser palpable ante el carácter antidemocrático de las actuaciones que anuncia o ya está llevando a cabo. Por eso, el 'conseller' Raül Romeva pierde las formas en el Parlament y llama "falangistas" a los miles de catalanes que se manifestaron pacíficamente el pasado domingo con Societat Civil Catalana. Sigue la máxima de miente, calumnia, que algo queda.

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