19 feb 2020

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OPINIÓN

Un momento del proyecto ’Vincles’ del Casal dels Infants.

JOAN PUIG

Mujeres que transforman

Enric Canet

Vivir de cerca la experiencia de 'Vincles', como todos los proyectos maternoinfantiles, es impactante

Vivir de cerca la experiencia de Vincles, como todos los proyectos maternoinfantiles, es impactante. Poder acompañar, desde el inicio, a las madres y a los niños para que puedan asentar su relación y construir entornos de confianza y seguridad es incidir en la médula de la educación.

Durante este acompañamiento, hay un momento en que las mujeres adquieren el poder de hacer brotar su fuerza interna y hacerse protagonistas de su vida porque toman conciencia de sus deseos de una vida y un futuro mejor para su familia. Y este es el primer paso para hacerlos realidad. Las mujeres se transforman y transforman, como una mancha de aceite, a su familia y al entorno que les toca vivir. Hablar y compartir con ellas también nos transforma a nosotros por la fuerza que transmiten sus palabras y la energía que desprende su lucha diaria.

Muchas mujeres han vivido procesos migratorios largos y duros porque querían lo mejor para sus niños. Algunas confiesan que, si no fuera por ellos y su futuro, no se habrían movido de su país. «Solo lo dejas todo cuando en casa no hay esperanza. Es entonces cuando decides marchar buscando lo mejor para tus hijos». Como muchas familias de aquí que hacen esfuerzos económicos para enviar a sus hijos a encontrar estudios y oportunidades en el extranjero. Ellas, con el esfuerzo añadido de acompañarlos.

DIFICULTADES

Y aquí se han encontrado grandes dificultades. Las condiciones son de grave vulnerabilidad: viviendas indignas y compartidas, dependencia de otros familiares por la imposibilidad de trabajar legalmente. Precariedad económica y social e incomprensión de la sociedad de 'acogida' basada en discursos estereotipados y degradantes, que hacen sufrir y son terriblemente injustos.

Y después de todo, darse cuenta de que aquí tampoco todos los niños tienen garantizadas las oportunidades. No todos ellos tienen acceso a guarderías ni escuelas con el máximo de recursos, o tampoco viven en barrios seguros y con espacios de juego; pocos tienen posibilidades de educarse en el ocio como un refuerzo de su aprendizaje y no tienen acceso a servicios de comedor y libros de texto asequibles... No hemos logrado frenar la desigualdad, aquí tampoco.

Espacios como el de Vincles son imprescindibles. Estas mujeres se sienten acompañadas, reconocidas y escuchadas. Aquí encuentran apoyo para recomponer el frágil equilibrio familiar, ayuda en la crianza y, por encima de todo, la compañía y complicidad de otras madres. Es la suma de estos elementos lo que les hace brotar la fuerza de seguir luchando por un futuro nuevo. Conocen a mujeres diferentes, de otros orígenes o nacidas en el barrio; charlan en la puerta de la escuela con las otras madres; pierden el miedo a hablar con las maestras, acompañan a los niños en el parque; conocen lugares nuevos para ir a pasear los domingos; hacen amigas y entre todas encuentran estrategias para mejorar su situación.

EL ESFUERZO, CLAVE

Saben que tienen que aprender nuevas lenguas, saben que tienen que esforzarse para entender el carácter de la gente y las costumbres. Y, si bien al principio parecía que lo único que valía la pena era el futuro de sus hijos, se dan cuenta que su propio futuro también es de un gran valor. Que además de madres, son mujeres que ven la vida con una mirada renovada y creen en sus posibilidades para salir adelante.

Nos pueden parecer cambios insignificantes, porque muchos los tenemos muy asumidos. Seguramente lo hemos tenido todo más sencillo y nuestros hijos también. Pero el esfuerzo que ellas generan es clave para empezar a construir nuevos futuros con más igualdad de oportunidades.

Quizás de lo que ahora no son conscientes y nosotros hemos aprendido de la experiencia de muchos años y el acompañamiento de tantas mujeres es que la nueva actitud se comporta como una mancha de aceite que avanza, que transforma nuestros barrios y, lentamente, transforma toda nuestra sociedad y nuestro país.