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LA LUCHA CONTRA EL TERRORISMO

Mujer radicalizada por el EI, ¿solo manipulación?

David Garriga

El grupo yihadista apela de forma torticera a la libertad de elección de la mujer para su viaje a la tierra del califato

Uno de los objetivos del Estado Islámico (EI), grupo terrorista de etiología yihadista, es atraer a mujeres jóvenes de todo el mundo a las diferentes zonas ocupadas de Siria e Irak donde han focalizado sus recursos para poder consolidar su territorio, y de momento, lo están consiguiendo con éxito. El número de extranjeros que se unen a sus filas sigue en aumento. Según un informe de Soufan Group, en el 2014 alcanzaba los 12.000 y un año después llegaba a los 20.000 extranjeros, de los cuales entre un 10 y un 15% serían mujeres.
 

En los últimos meses se ha observado un cambio de estrategia muy significativo por parte de este grupo terrorista, y es que mientras Al Qaeda siempre apostó por una imagen más sumisa y protectora de la mujer dentro de su facción, cuidando del guerrero yihadista y procreando para aumentar la población residente bajo el califato terrorista, el EI ha comenzado a utilizar a la mujer como parte activa de sus células terroristas para atentar en Occidente.  

LA URGENCIA DE UNA CONTRANARRATIVA EFICAZ

Frente a esto, sorprende que mientras en Occidente estamos pendientes de la prohibición o no del velo, del uso ilícito o no de la prenda de baño burkini o elaboramos explicaciones frente a lo absurdo e incomprensible que nos parece que una chica occidental de buena familia y con estudios decida coger la maleta e irse «por amor» a formar parte de este proyecto de «estado islámico», dejamos de lado el verdadero discurso que hay detrás, y que nos permitiría tener un punto de vista más claro de esa hégira femenina hacia la tierra del califato para poder trabajar con una contranarrativa eficaz.

Varios analistas van más allá en busca de otras motivaciones, aparte del enamoramiento, capaces de movilizar a una chica occidental para semejante viaje o para dar su vida por este credo terrorista. Uno de los más torticeros que utiliza el EI para convencer a las jóvenes es el de la libertad de elección por parte de la mujer para decidir por ella misma el realizar este viaje, desafiando y rompiendo las relaciones de parentesco que tiene en Occidente, relaciones de protección con padres y hermanos y de seguridad con otros familiares y amigos. Un acto de asunción de responsabilidades de manera autónoma. 

Pero, además, en muchos de estos casos utilizan a las mujeres como reclutadoras de otras jóvenes. De este modo el discurso parece más feminista, son mujeres que convocan a otras mujeres. Incluso para captarlas usan un discurso atractivo haciendo énfasis en su participación en la lucha de una manera activa.

DISCRIMINACIÓN DE LA MUJER

Curiosa contradicción ideológica la que transmiten con ello a las jóvenes: «Sed autónomas y responsables: Cortad lazos con vuestros seres queridos y sed independientes para elegir», pensamiento contrario a las prácticas y a la ideología que estos terroristas quieren implantar bajo su sharía o ley islámica, en que todo favorece al hombre y discrimina a la mujer.

Estos, entre otros motivos, aparecen en algunos de los discursos contradictorios que estos terroristas inculcan en las mentes de estas jóvenes para convencerlas de dejarlo todo e irse a formar parte de este proyecto. Pero no nos engañemos, sea lo que sea lo que estas mujeres crean que podrán conseguir, el amor, la autonomía o un supuesto feminismo entendido de una manera muy oportunista, cuando rompen con el país «infiel» en el que han nacido y crecido, todos sabemos que realmente la mujer en el Estado Islámico termina siendo como mucho, y con mucha fortuna, un ciudadano de segunda categoría. 

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