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Un espectacular touchdown durante la Super Bowl del 2017, que jugaron New England Patriots y Atlanta Falcons en Houston (Texas).  

ADREES LATIF

Tras los campeones

Mikel Lejarza

La emisión de la final del campeonato de fútbol estadounidense, conocida como la Super Bowl, es el acontecimiento televisivo norteamericano de cada año. Mucho más que lo que en Europa es la final, por poner un ejemplo, de la Champions. Es un fenómeno que une a familias, grupos de amigos y personas de todo tipo, interesadas o no en el partido, delante de las pantallas de los televisores para compartir un evento que es la excusa para celebrar una fiesta en toda regla.

Entretenimiento en estado puro que muestra la capacidad única que la tele en abierto tiene para unir a públicos de todo tipo, concitar el máximo interés de las marcas para publicitarse y lograr audiencias masivas en un espectáculo en directo con música y deporte.

La audiencia de la Super Bowl ha superado este año los 111 millones de espectadores

La audiencia este año ha superado los 111 millones de espectadores y en la transmisión hubo 80 espots cuyo precio hace 10 años era de 2,4 millones y en este ha sido de 5,2. No es extraño, por tanto, que la emisión sea aprovechada por las cadenas que lo emiten para estrenar a su finalización programas que se quieren dar a conocer al gran público, dándoles un significativo empujón con la audiencia que previamente el deporte ha acumulado ante las pantallas.

En el 2015, año en que la NBC retransmitió el partido, al finalizar este emitió un episodio de 'Blacklist', la serie protagonizada por James Spader que superó los 25 millones de audiencia. El año pasado, la cadena que tuvo los derechos de la Super Bowl fue la CBS, y tras el evento programó el 'Late Night de Stephen Colbert', para lanzar a este excelente presentador contra el programa de Jimmy Fallon en la NBC, que es su máximo competidor. Superó los 20 millones de espectadores.

La Fox aprovechó el tirón mediático del partido para estrenar '24: Legacy', pero no fue muy bien

Este año le tocó a la Fox, que decidió repetir jugada programando el estreno del 'spin off' de la legendaria serie '24', que en su día protagonizara Kiefer Sutherland durante 192 episodios a lo largo de ocho temporadas. Ahora la serie se titula '24: Legacy', cuenta hechos que ocurren tres años después de las últimas emisiones de la serie de la que procede y la protagoniza Corey Hawkins, uno de los nuevos aspirantes a actor de acción tras el evidente envejecimiento de las estrellas del género. Por lo demás ofrece pocas novedades, se mantienen las claves de la franquicia y se repiten los hallazgos de la probablemente mejor serie de acción de la historia de la televisión, aunque el tiempo ha pasado y ya todo suena a muy visto.

Quizás por ello, esta vez el resultado de su estreno, siendo espectacular por el arrastre del programa que lo precedía, fue inferior a los 18 millones de espectadores. El dato la coloca como la emisión 'post' Super Bowl menos vista de los últimos 14 años. Signo de los tiempos. En su segundo episodio, al pasar al que será ya su horario habitual, sin deporte por delante, la audiencia bajo a los seis millones de espectadores. Buen resultado para el super competitivo mercado de EEUU, pero muy lejos de los conseguidos el día de su estreno, lo que demuestra el enorme valor de los eventos deportivos para mantener la relevancia de la televisión en abierto en lo más alto y como único soporte capaz de garantizar siempre audiencias mayoritarias.