29 oct 2020

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Un grupo de ultras lanzan consignas xenófobas en la plaza de la Bolsa de Bruselas.

AP / VALENTIN BIANCHI

El viento del olvido

Jesús López-Medel

Hay ahora escenarios, acontecimientos e ideas que están llevando los mismos gérmenes que los peores desastres del siglo anterior

"El viento del olvido, que cuando sopla, mata"  (Luis Cernuda)

El verso del poeta sevillano que como pórtico introduce el artículo, bastaría. Es expresivo por sí mismo. Como para interiorizarlo y guardarlo tal cual en una de esas cajas que tenemos dentro. Acaso yo lo estropearía pero quiero compartirlo  y modestamente utilizarlo para desarrollar una idea… aunque valdría para tantos aspectos de la vida. La más íntima, la afectiva,  la familiar, la humildad de dar otra oportunidad a alguien o acaso a uno mismo…

En ocasiones, sobre todo heridas, el olvido puede ayudar a sanar, a permitir que cicatricen roturas o, acaso, lo mejor y cuando no tienen arreglo, a saber olvidar lo que apreciábamos y murió. El olvido esta vinculado al tiempo pero no solo. Hay cosas que se olvidan muy pronto pese a la intensidad de lo que se pretende borrar. Otras, en cambio, quedan ahí, somnolientas o en estado de vela y nos gustaría que pasasen a un trastero o a una basura sin reciclaje.

MEMORIA SELECTIVA Y SUPERVIVENCIA

Pero hay otras que no deben ser borradas nunca. Y en estas, el olvido no debe existir y si se produce, las consecuencias pueden ser de gran efecto negativo. La memoria selectiva es algo que aplicamos para la supervivencia. Pero no solo es cuestión de memoria individual sino también de la colectiva pues aunque todo fluye, hay episodios que se repiten en nuestro camino tanto personal como comunitario.

Y  es a este al que quiero referirme: a la memoria colectiva, como pueblo. La historia, como decía Kierkegaard, "se escribe hacia atrás pero se escribe hacia adelante". Pero a pesar de que, en general es avance, también han jalonado a la humanidad momentos de retroceso. Y los actuales lo son. Incluso quienes somos antropológicamente optimistas, vemos con grave preocupación lo que hace tiempo acontece. Permítanme recordar un artículo que en este medio que me acoge publiqué hace unos meses titulado 'Tengo miedo'.

MUCHAS DIMENSIONES NEGATIVAS

En este momento ya no solo es una Europa sin identidad; el renacimiento tanto en el viejo continente como en el mundo anglosajón y transatlántico de unas corrientes neofascistas que tienen gran proyección; una Rusia renacida como potencia; unos EEUU alejados al máximo de Tocqueville; un terrorismo mundial organizado en numerosas facciones pero capaz de hacer peligrar la paz. Son muchas dimensiones al tiempo que se están moviendo.

Pero lo tremendo es que casi todas, salvo el abordaje antidemocrático en las costas yanquis (lo más progresista del país frente a la América interior) son repeticiones de situaciones del siglo pasado. Incluso más peligrosas.

APRENDER DE LA HISTORIA

Hay ahora escenarios, acontecimientos e ideas que están llevando los mismos gérmenes que los peores desastres del siglo anterior. Y con elementos tecnológicos, industriales, científicos y deshumanizados que pueden producir efectos aún más letales.

O aprendemos de la historia o el olvido soplará de modo mortal cual "memoria de una piedra sepultada entre ortigas sobre la cual el viento escapa a sus insomnios". (L. Cernuda).

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