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El tablero político

¿Golpismo en el PP?

Andreu Pujol Mas

Estemos alerta porque lo que está en juego son los derechos democráticos de todos los catalanes, independentistas o no

Durante el congreso del Partido Popular que se celebró en Madrid hace pocos días, el presidente español afirmó que debían «recuperar las instituciones catalanas». El uso del verbo «recuperar» presupone que alguna vez su formación había gobernado estas administraciones, lo que no me consta, a no ser que Mariano Rajoy cuente como propias las aventuras dictatoriales del padre fundador y sus amiguitos.

Si fuéramos cándidos o viviéramos en un país normal, podríamos pensar que se trata de una simple arenga a la militancia, animándola a obtener mejores resultados en las elecciones del futuro, y que el error verbal ha sido un lapsus fruto de un exceso de entusiasmo. Aunque fuera así, hay que tener en cuenta que el Partido Popular es la penúltima fuerza en el Parlament de Catalunya y que únicamente tiene la alcaldía de un municipio de menos de 500 habitantes.

Las encuestas no indican que la situación vaya a variar demasiado. Por lo tanto, sería más una cuestión de fe que de esfuerzo la construcción aquí de una hegemonía de la derecha española en un plazo razonable de tiempo. Como no creo que España tenga un gobernante que sufra alucinaciones o que viva en un mundo paralelo, supongo que debemos entender la afirmación como una amenaza. Además, no hace falta ser politólogo para saber que las instituciones catalanas están gobernadas por representantes elegidos democráticamente por medio del sufragio universal. Por tanto, estamos ante una amenaza totalmente antidemocrática.

Paralelamente, la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, ha dado por liquidada una 'Operación diálogo' que nunca había comenzado y negó abiertamente el papel de la Generalitat como interlocutor. Como alternativa ofrece soliloquios con el delegado Enric Millo, puesto a dedo. Esbirros de todo tipo preparan el terreno intoxicando el ambiente y ya salen las comparaciones con ETA, el artículo 155 de la Constitución y los falsos testigos de amenazas. Estemos alerta porque lo que está en juego son los derechos democráticos de todos los catalanes, independentistas o no. 

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