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Al contrataque

Es que nos calientan

Jordi Évole

Cuando en la semana más fría acabamos pagando la electricidad más cara, a la sociedad se le funden los plomos de la confianza en sus dirigentes

El compadreo entre la clase política y las altas esferas de las empresas eléctricas es tan descarado que cuando en la semana más fría acabamos pagando la electricidad más cara, a la sociedad se le funden los plomos de la confianza en sus dirigentes. ¿De verdad no hay mecanismos para evitarlo? Mientras hablábamos de pobreza energética, los ricos energéticos decidieron hacer el agosto en enero. ¿Puede ser que una de las causas de la pobreza energética sea que se siga concentrando en muy pocas manos la riqueza energética?

Estos días corría un fotomontaje de Rajoy con un Obama abatido: «Y tú ahora, ¿a qué eléctrica te vas?», le decía el presidente español, dando por hecha esa tradición tan nuestra de que algunos expresidentes y exministros acaben en los consejos de compañías eléctricas. «Es que les fichamos por su gran conocimiento y capacidad de influencia», dicen los que les fichan. «¿Es que no tenemos derecho a ganarnos la vida cuando acaba nuestra etapa política?», se defienden los fichados. Claro que sí. Solo faltaría. Pero cómo hubiese agradecido la ciudadanía que algunos de estos exservidores públicos --hoy a sueldo de grandes compañías eléctricas-- hubiesen puesto el grito en el cielo por el nuevo abuso en el recibo de la luz. Pero no, eso no ha pasado. Y la ciudadanía aguanta. Porque, claro, seguir hablando de puertas giratorias ya suena antiguo, a pre 15-M, aquel calentón. Les ha costado, se han tenido que emplear a fondo, pero hoy ya han sofocado aquel incendio de perroflautas.

Se necesitarán unos años para que nos volvamos a calentar, y al precio que están poniendo la energía, costará. Pero como todo es cíclico, lo volverán a lograr. De momento, en una semana ya nos han calentado con el precio de la luz. Muchos también nos hemos calentado viendo la grotesca toma de posesión de Donald Trump, acompañada del silencio cobarde de los líderes europeos que prefieren callar, no vaya a ser que se enfade el gigante americano.

LA FACTURA VA SUBIENDO

A mí me sigue calentando ver al Rey de España, a varios ministros y a la plana mayor del Ibex haciendo negocios con los dirigentes de un país como Arabia Saudí. Me calienta ver colas de refugiados bajo la nieve esperando por un plato de comida en la Europa del siglo XXI. Me calienta que a una tuitera se le pidan dos años y medio por un tuit sobre Carrero Blanco, cuando en los años 80 Tip y Coll decían de Carrero «de todos mis ascensos el último fue el más rápido» y ningún fiscal actuaba. Me calienta escuchar las preguntas de un fiscal a un concejal de Vic para intentar saber si los huevos para hacer una tortilla se rompen solos sin usar la violencia. Me calienta ver cómo puedes convertir unos presupuestos de la Generalitat en un mercadillo para que el procés no se rompa más de lo que ya lo está. La factura de tanta calentura, poquito a poco, va subiendo. A ver si esta vez el importe lo pagan ellos. 

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