Ir a contenido

Relevo en la Casa Blanca

Trump, acompañado por su esposa Melania, ante el monumento a Lincoln, a su llegada para participar en el concierto por la investidura.

AP / EVAN VUCCI

Construir una alternativa a Trump

Antoni Gutiérrez-Rubí

Los demócratas no volverán al poder solo por el previsible desgaste acelerado del nuevo presidente. Necesitan una alianza social y cultural

Las recientes encuestas señalan que los seis presidentes anteriores eran mucho más populares que Donald Trump en el momento en el que tomaron posesión. Nadie, en los últimos 40 años, ha llegado a la Casa Blanca con tanta desaprobación acumulada. Estados Unidos está más dividido que nunca. El presidente más impopular y más imprevisible ya tiene el control. No solo de su cuenta en Twitter.

La reacción política, de momento, se está canalizando en las calles y, puntualmente, en el protocolo (con la digna ausencia en la toma de posesión de una parte de destacados políticos republicanos y demócratas). La simpática manifestación de la organización promarihuana DCMJ, que ha regalado 4.200 porros, es una de las múltiples expresiones de rechazo. No sabemos si les van a escuchar, pero les van a sentir, seguro.

El jueves, en Nueva York y junto al Central Park, se iniciaron también los 100 días de resistencia a Trump. La gente concentrada coreaba consignas como «no abandono» o «somos la mayoría». El actor Marc Ruffalo, junto a otras celebridades que participaron, les recordó que «no somos manifestantes, somos los guardianes». El alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, acudió al acto que llevaba por lema 'We Stand United'. Y les dijo: «Mañana [el viernes] no es el final. Es el principio», y les instó a todos a construir un movimiento político capaz de defender lo conseguido y construir una alternativa.

La protesta más importante será, sin duda, la marcha rosa para protestar contra el machismo y la misoginia del magnate (las personas que participen lucirán gorros rosas con orejas de gato). El apoyo de grandes figuras del espectáculo y el carácter festivo pero combatiente de la propuesta le augura un gran éxito que desbordará la convocatoria del movimiento femenino Pink Power.

DEBILIDAD DEMÓCRATA

Pasar del rechazo y la protesta a la alternativa no es fácil, ni parece garantizado dada la extraordinaria debilidad del Partido Demócrata. Estas protestas demuestran que los activistas, y buena parte de la ciudadanía, están por delante del inerte y desaparecido Partido Demócrata. Sumido en la melancolía (por la salida de Michelle Barack Obama), la indignación (por la implicación rusa en el 'hackeo' electoral) y la frustración (por la inesperada derrota de Hillary Clinton, aunque haya ganado con tres millones de votos más).

Primero, necesitan volver a convencer (y comprender) a su electorado, especialmente a la minoría hispana que llegará al 18 % de la población en el 2020. Segundo, deben lograr conectar con los votantes de fuera del centro de las grandes ciudades. La crisis económica en los suburbios ha hecho que muchos votantes tampoco se movilizaran. Deberán renovar su discurso económico dirigido a los más desfavorecidos a causa de la crisis, que han sucumbido al populismo de Trump.

Pero lo más importante será, a mi juicio, cómo construir una nueva alianza política entre los líderes, el partido, los activistas y las causas políticas. Los demócratas no volverán al poder solo por el previsible desgaste acelerado de Trump. Tienen opciones si entienden que esta alianza no es únicamente electoral, sino que debe ser social y cultural extramuros del Partido Demócrata.