¿Volverá Artur Mas?

El 'expresident' saldría reforzado ante los suyos tras una condena que no sería firme

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El expresidente de la Generalitat Artur Mas con su sucesor, Carles Puigdemont.

El expresidente de la Generalitat Artur Mas con su sucesor, Carles Puigdemont. / FERRAN SENDRA

¿Puede Artur Mas volver a ser candidato? ¿Del PDECat o de una coalición más amplia? Parece difícil. ERC quiere ir sola y todas las encuestas la dan ganadora. Y en su partido no todos le quieren. Le reprochan -con razón- que no fue inteligente para un candidato liberal (en el 2010 era 'business friendly') erigir a un grupo asambleario de extrema izquierda en la bisagra imprescindible. Pero lo hizo, le costó la presidencia y la CUP (10 diputados sobre 135) es hoy la que decide en Catalunya.

También le reprochan que de los 62 diputados de CiU en el 2010, ahora el PDECat solo conservaría de 15 a 17 (última encuesta de EL PERIÓDICO), o 27 ('La Vanguardia'). El tan despreciado PSC de Miquel Iceta aguantaría mejor la “nueva centralidad independentista”.

INDUDABLES ACTIVOS

Pero Mas tiene indudables activos. Es un buen comunicador, un gran parlamentario y tiene una tenacidad a prueba de bomba. Cuando renunció hace un año, derrotado por Anna Gabriel, dijo que daba “un paso al lado”. Luego no ha dudado en asistir a la inauguración de un callejón sin salida dedicado al 9-N en un pequeño pueblo de Lleida. El mensaje es claro: Mas sigue ahí y busca otra oportunidad.

Este año habrá elecciones. Tardarán más si la CUP vota el presupuesto y permite así la tentativa de referéndum, pero habrá elecciones y el PDECat no tiene candidato ya que Carles Puigdemont por el momento se ha autoexcluido. Improvisarlo en seis meses no es coser y cantar, pero una inteligente columnista lamenta las prisas del PDECat. Quizás es que ya hay “tapado”, el que Neus Munté imprudentemente ha desvelado: Mas.

Hoy no saldría de vencedor ante Oriol Junqueras. Pero recordemos el 'teorema Forcadell': el Estado español siempre ayuda. Y Mas podría ser el favorecido. El próximo 6 de febrero se sentará ante el Tribunal Superior de Justícia de Catalunya, arriesga una pena de inhabilitación y Mas, coreado por alcaldes y con todos los focos sobre él, se comportará como un brillante tribuno cuyo único pecado ha sido querer que el pueblo se expresara. Su figura recobrará así fuerza ante el electorado independentista.

Y si el referéndum no se puede hacer (Mercè Conesa ha sido la única con la valentía de admitirlo), un Mas condenado sería un buen candidato del PDECat contra Junqueras. O para otra nueva gran coalición soberanista ya que el “poco democrático” Estado español habría vuelto a impedir el referéndum. Y aunque estuviera inhabilitado podría ser candidato porque la sentencia -pendiente del Supremo- no sería firme.

VOTO DE DIGNIDAD

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¡Un expresidente de la Generalitat condenado por el Estado español por la “consulta participativa” del 2014, que pese a todo se presenta legalmente para demostrar al mundo que Catalunya quiere ser independiente, o como mínimo votar en un referéndum, y que pide a todos los soberanistas un voto de dignidad!

Los tribunales, la reacción indignada de la prensa de Madrid y la curiosidad del mundo anglosajón -sin olvidar la ANC- le harían una gran campaña “gratis total”. ¿Quién se opondría en el PDECat? ¿Qué haría Junqueras?