Ir a contenido

El último día de Johan Cruyff como seleccionador

Eloy Carrasco

Están mohinos los musiqueros, y con razón, porque el 2016 muere matando y ha sido un canalla: se lleva a BowiePrinceCohenLemmyGeorge Martin, George Michael y varios más que nos hicieron la vida mejor. A este lado de la casa, sin embargo, también hay motivos de peso para archivar el año en la carpeta de los malditos. Aunque a menudo se usa el término 'mito' muy a la ligera, desde luego a Johan Cruyff y Muhammad Ali no les quedaba grande, y son dos bajas de marca mayor que deja en el planeta del deporte este 2016 matón. Cada uno a su manera, ambos cambiaron el mundo.

TODOS QUERÍAN IR CON ÉL

La última ocupación de Cruyff como técnico fue la de seleccionador de Catalunya. Era un cargo más bien simbólico, pero ¿qué no era simbólico en el incomparable número 14? Su mera presencia en el banquillo iluminaba la cita anual, y había muchos jugadores que simplemente por estar con él amaban este partido. Lo había contado en alguna ocasión Xavi Hernández. Que a todos les hacía una ilusión fuera de lo común ir convocados porque siempre podrían explicar que una vez los dirigió Cruyff.

Cruyff se lo tomaba en serio. Reñía al público si no llenaba el estadio. Era un genio. Te has lucido, 2016

Al gran Johan no le faltó casi nada en su carrera. Como jugador, se le escapó el Mundial de Alemania (aunque la leyenda siempre será suya); fuera del rectángulo, en sus memorias confiesa que lamentó en su día no haber sido elegido seleccionador de la Holanda que fue al Mundial de 1990. Era una generación fabulosa, que dos años antes había ganando la Eurocopa. Pero la federación prefirió a Leo Beenhakker a sugerencia de Rinus Michels, entonces director técnico de Holanda. Cruyff solo llevaba dos años en el Barça, aún no habíamos visto nada.

El 2 de enero del 2013 se sentó en el banquillo por última vez, en un Catalunya-Nigeria. Se lo tomaba en serio, reñía al público si no llenaba el estadio. Era un genio. Te has lucido, 2016.

0 Comentarios
cargando