13 jul 2020

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Un fotograma de la película Dersu Uzala, filmada en la taiga rusa.

Confieso que he leído

Óscar López

Echaba de menos la emoción inesperada: esa que te coge por el cuello y te humedece la mirada cuando menos lo esperas. Demasiados años de lectura profesional que desbaratan algo tan espontáneo como es el cara a cara con un buen libro. Sé que soy un hombre afortunado, porque si miro atrás puedo enumerar un sinfín de momentos inolvidables que me dejaron descolocado, a merced de una escena, una palabra o un giro, y por los que pagué a gusto un precio. De ese listado interminable podría rescatar 'Opiniones de un payaso' de Heinrich Böll, 'El oficio de vivir' de Cesare Pavese o 'El maestro y Margarita' de Mijaíl Bulgákov.

Los ojos se encallecen, y cuesta conectar con esa parte animal que todo lector tiene cuando lee sin prejuicios

Sin embargo, puede que sea el paso del tiempo, la exigencia, el oficio escogido o el puro azar, pero a menudo uno tiene la impresión de que los ojos se encallecen, o quizás los sentimientos, y cuesta conectar con esa parte animal que todo lector tiene cuando lee sin prejuicios. Así que hoy, soy un tipo feliz porque desde hace unos días, no dejo de pensar en las dos hermanas que protagonizan 'Piel de lobo' de Lara Moreno. Y más que en sus riñas o recuerdos de infancia, tengo clavado el instante en que, cuando todo parece perdido, se cogen de las manos.

Y salgo de esa novela e inmediatamente conecto con la niña que ve por primera vez una bandada de flamencos rosa pálido desde la ventana de un tren en 'La gran adicción' de Enric Puig Punyet. Hubiera deseado viajar en ese vagón para explicarle a la criatura lo que su padre es incapaz de hacer por estúpido. De la misma manera que hubiera abrazado a Lucy Barton, la protagonista de la novela de Elizabeth Strout cuando asegura: “La soledad fue el primer sabor que había probado en mi vida, y seguía allá, en la cavidad de mi boca”. Con la música o el cine, suelo tener últimamente los lagrimales más desatados. Da fe mi reacción posterior tras escuchar por primera vez 'Tuyo' de Rodrigo Amarante, el de la serie 'Narcos', o tras volver a revivir en televisión el reencuentro entre el oficial ruso y el guía en 'Dersu Uzala' de Kurosawa. Sin embargo, lo de hoy va de libros, va de reencuentros, de ciertas emociones olvidadas, va de un “confieso que he leído”.

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