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Análisis

Mamografías para detectar tumores de mama.

AP/TORIN HALSEY

Entrar en el laboratorio

Raül Delgado-Morales

La ciencia es una carrera en la que cada día miles de personas se esfuerzan por encontrar claves que desvelen los métodos para curar, entre otras cosas, el cáncer de mama. Pero este maratón no lo corren solo los científicos. Su trabajo, el de descifrar los enigmas de la biología humana y su patología, se hace por y para la sociedad. Y esta sociedad para la que trabajamos, no solo quiere estar informada si no que debe ser partícipe de lo que hacemos. El micromecenazgo es un mecanismo que no solo permite a cualquiera invertir y apoyar a la ciencia, sino que también permite a los donantes seguir de cerca las investigaciones que apoyan, hablar con sus responsables y, en definitiva, ser parte del proceso que lleva desde el diseño experimental, la obtención de fondos, la generación de datos y el análisis y evaluación de los mismos.

En Catalunya existe una gran tradición de 'crowdfunding', como por ejemplo los conseguidos por el laboratorio del doctor Manel Esteller(http://www.verkami.com/projects/9255-investigacion-de-nuevos-tratamientos-para-el-sindrome-de-rett), los logrados por el Instituto de Oncología del Hospital del Vall d'Hebron de Barcelona(https://www.elperiodico.com/es/noticias/sanidad/micromecenazgo-ciudadano-para-investigar-cancer-mama-5570901), la Fundación Pasqual Maragall  o la propia 'La Marató (https://www.elperiodico.com/es/noticias/tele/millones-euros-marato-2015-5110359) de TV3, ejemplos claros del éxito de dichas iniciativas.

No cabe duda que la sociedad catalana está instaurada en la idea de que las sociedades basadas en el conocimiento son más prósperas y constantemente vemos cómo se vuelca en proyectos de apoyo a la investigación y el desarrollo de nuevas terapias. No obstante, esta iniciativa particular debe estar propiamente legislada como ocurre en otros países. Por ejemplo, incentivando a los donantes mediante deducciones fiscales. En la actualidad, en España para el ejercicio 2016 se podrá deducir el 75% de lo donado con un máximo anual de 150 euros. A partir de esa cantidad la deducción será del 30%.

Aunque se ha mejorado sustancialmente la legislación aplicable en cuanto a la deducción del IRPF para las donaciones, aún estamos lejos de otros países de la UE, como Alemania o Reino Unido y evidentemente de EEUU. En este último país, la tradición del 'crowdfunding' está muy instaurada y permite a las diferentes fundaciones acumular grandes cantidades de dinero para invertir en investigación y ciencia, siendo un pilar en el sistema I+D americano.

Pero no solo los gobiernos han de poner en bandeja de plata a la sociedad la posibilidad de donar (por ejemplo pudiendo elegir en la declaración de la renta a qué fundación o sociedad queremos destinar el 0,7% de nuestro impuesto), sino que los propios centros de investigación han de abrirse también y seguir ejemplos como el que ya está desarrollando el CNIO en Madrid.

El micromecenazgo, por lo tanto, cumple dos importantísimas funciones: ayuda a los equipos de investigación a tirar adelante proyectos científicos y, por otro lado, e igual de importante, ayuda a la sociedad a entender lo que se hace en los laboratorios, siendo parte activa del proceso y de sus descubrimientos. Con ello se logra formar a la gente en asuntos científicos, generando un efecto bola de nieve, para que, por fin, nuestra sociedad se base en el conocimiento y en el avance médico y científico.

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