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Desokupa y la ley de la selva

Bernat Gasulla

Hasta que la justicia no actúe con más celeridad y sensibilidad en las ocupaciones, poca justicia habrá

Daniel Estévez, jefe de la empresa Desokupa, responsable de una treintena de desalojos sin orden judicial en Barcelona, lo tiene claro. Para él, la actividad de su compañía no constituye ningún dilema jurídico ni ético: "Nosotros ayudamos a la buena gente que sufre ocupaciones en sus casas". Habrá algún naïf que pensará que esta frase debería haberla pronunciado un representante de la administración de justicia. Pues no, la ha dicho un señor que decide contratar a empleados de imponente apariencia física para coartar a los okupas y forzar su desalojo. Un señor que ha convertido una de las caras del drama de la vivienda en un negocio. Y no es el único.

Muchos juristas y responsables del Ayuntamiento de Barcelona han expresado sus dudas sobre la legalidad de la actividad de Desokupa. Sin entrar en disquisiciones legales, cabe al menos formular unas preguntas. ¿Por qué el sistema judicial obliga a entrar en un proceloso camino de incierto final al propietario que ha visto okupada su vivienda (deshabitada) y no dice nada cuando este propietario decide pagar a Desokupa, una especie de 'cobrador del frac' de los okupas para conseguir recuperar su propiedad por la vía rápida? ¿Por qué se es tan garantista en unos casos y tan 'liberal' en otros? ¿Por qué los Mossos afirman que solo actuarán si hay denuncia por coacciones? ¿Ya nadie actúa de oficio?

Pero lo inquietante no es solo la inseguridad jurídica. Lo peor de todo es la constatación de que se sigue sin acometer la razón de fondo del drama de los desahucios y su primo hermano, las ocupaciones de viviendas deshabitadas por aquellos que se han visto en la calle. A la lacerante realidad de la lentitud y la falta de sensibilidad de la justicia se está respondiendo únicamente con la ley de la selva, la ley del más fuerte.

La administración de justicia y quienes deciden con qué recursos acabará contando deberían tomar buena nota de lo que está pasando en Barcelona y vaya usted a saber en cuántos sitios más. Hasta que no se resuelvan los litigios con más celeridad, poca justicia estará administrando.