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NÓMADAS Y VIAJANTES

Tony Blair, George Bush y José María Aznar, en la cumbre de las Azores, celebrada en marzo del 2003.

REUTERS / SERGIO PÉREZ

Un trío para La Haya

Ramón Lobo

No se trató de un error de cálculo que se resuelve con un “lo siento”. Fue, cuando menos, una estupidez delictiva que ha costado la vida -solo en Irak- a 251.000 personas, de las que al menos 160.000 eran civiles, un goteo de sangre que no ha terminado: siguen los atentados masivos en Bagdad. La revista médica 'The Lancet', una de las más prestigiosas del mundo, calculó en un segundo informe, publicado en octubre del 2006, que el exceso de muertes debido a las insuficiencias médicas y a las condiciones de vida provocadas por el clima bélico superaba los 654.965. Hablamos de crímenes de guerra, no de fallos políticos. No caben los eufemismos.

El informe Chilcot (2,5 millones de palabras que resumen 13 años de investigación independiente), y que recibe el nombre de su ponente, sir John Chilcot, revela lo que todos sabíamos: la invasión del 2003 para derrocar a Sadam Husein fue un montaje orquestado por los servicios de espionaje (no confundir con los de inteligencia) de EEUU y el Reino Unido al que se sumó una claque de corifeos, incluido España.

George W. Bush y Tony Blair son responsables de exagerar la amenaza terrorista que representaba el Irak de Husein, de i

Hablamos de crímenes de guerra, no de fallos políticos. No caben los eufemismos

nventar y manipular pruebas de su vinculación a Al Qaeda y de lanzar a sus países (a sus soldados y familias) a una guerra sin haber agotado las vías diplomáticas. Son responsables de la destrucción de Irak como país, de las muertes y heridas de cientos de miles de personas. Por mucho menos hay personas juzgadas por crímenes de guerra en el Tribunal Penal Internacional en La Haya. Eso sí, de momento, dicho tribunal solo persigue a criminales africanos.

Bush Blair habría que sumar al hombrecillo insufrible que se fue triunfante a las Azores para hacerse la foto. Creyó que era para entrar en la Historia y ha terminado ilustrando la otra historia, la de la infamia. ¿Sabía Aznar que era un montaje? ¿Mintió a la opinión pública y al Parlamento? ¿Dará explicaciones? No necesitamos otro informe Chilcot para saber la verdad.

A Bush y Blair habría que sumar al hombrecillo insufrible que se fue triunfante a las Azores para hacerse la foto

Blair no irá a la cárcel, tampoco tendrá que devolver una sola libra de su inmensa fortuna labrada gracias a la guerra de Irak y a su labor de mediador y consultor en Oriente Próximo. Blair seguirá dando clases morales, como el hombrecillo insufrible y su antecesor en el cargo, Felipe González, que escribe a dictadores homicidas con una mano y pide responsabilidad de Estado con la otra.

LA GESTIÓN DE LA POSTGUERRA

No solo es la invasión militar. El informe arremete también contra la gestión de la postguerra, por emplear el término algo pomposo y precipitado de los invasores. La verdadera guerra comenzó cuando los norteamericanos se declararon triunfantes en la suya. “Misión cumplida”, dijo Bush. Era el 1 de mayo del 2003. Después, en julio, comenzó la insurgencia, los atentados, la muerte de soldados: 4.351 desde ese día.

Blair se defiende: los estadounidenses no hicieron caso de sus propuestas, no se aprovecharon de su experiencia colonial en la zona. El 23 de mayo, 23 días después de la proclamación de la presunta victoria sobre la cubierta del portaaviones 'Abraham Lincoln', el virrey de Bagdad, Paul Bremer, nombrado por Washington, no tuvo mejor idea que disolver las Fuerzas Armadas de Sadam Husein. La medida tuvo dos efectos: quebrar la unidad del país y enviar a la insurgencia a miles de personas armadas. De ahí surge el Estado Islámico.

DESESTABILIZACIÓN DE SIRIA

Además de los muertos iraquís deberían apuntarse los de Siria. Su desestabilización está unida a la de Irak. No se entiende lo que pasa hoy en Siria sin la invasión del 2003 y posterior desastre. En Siria han muerto más de 400.000 personas desde el 2011, la mayoría civiles, según Staffan de Mistura, enviado especial de la ONU. Son cifras de abril del 2016. Siguen subiendo. La guerra nacida desde el cálculo torticero del negocio -no olvidemos el petróleo-, y que enriqueció a tantos contratistas amigos, ha provocado el desplazamiento de siete millones de personas en Siria y la salida del país de otros cuatro millones. Son los que llamamos refugiados y que la UE llama “problema”, y está devolviendo a Turquía.

Además de los muertos iraquís deben apuntarse los de Siria. Su desestabilización está unida a la de Irak

No irá a la cárcel ninguno del trío de las Azores, y seguirán dando monsergas sobre la ética y la buena gestión. Los que volverán a pagar la factura de tanta prepotencia serán los civiles: los refugiados que tratan de escapar del infierno que les hemos creado. El Estado Islámico podrá seguir con sus atentados y nuestras televisiones, bueno, las de ellos, podrán seguir blandiendo el miedo para que votemos como votamos. Es un círculo terrible que alguien debería romper de una vez por todas.