15 ago 2020

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Al contrataque

Se acabó lo que se acababa

Risto Mejide

Algún día entenderemos que hay que matar la moda. Porque es ella la que nos está desnucando a base de bandazos sin rumbo

Hipótesis sin ningún fundamento teórico más allá de la propia experiencia. No estamos viviendo el fin de ninguna época. Estamos viviendo el fin de los finales. Desde que algo tan sagrado como la identidad se construye con unos y ceros, todo lo demás es susceptible de sobrevivirnos. Y si no, intenta darte de baja en cualquier red social. Pero no solo es eso. Son las películas hechas 'remake'. Son los 'remakes' hechos series. Son las series hechas temporadas. Son las temporadas que nadie sabe cómo finalizar. «¿Cómo acabó 'Lost'?», se preguntaba Toni Segarra en el Club de Creativos (c de c) de Donostia. «Mal, porque solo podía acabar mal».

Fukuyama pronosticó el fin de la historia y el último hombre. Alguien no menos grande como Jeremy Rifkin pronosticó el fin del trabajo hace ya unos cuantos años. Y sin embargo, aquí seguimos, viviendo un nuevo capítulo de la historia en el que seguimos trabajando incluso en la ardua tarea de buscar trabajo.

Primer corolario sin comprobar: el fin de los finales implica el fin de los pronósticos. Porque todo puede ir de mal en peor o de bien en mejor en el momento menos pensado. Y espérate. Los expertos ya no sirven ni para pronosticar. Nada de lo dicho ayer te servirá hoy. Y no digamos mañana.

Segundo corolario. El fin de los manuales de instrucciones. Un libro sellado y finito ya jamás reflejará la realidad de ningún objeto ni de nada ni nadie que nos rodee. Un artículo de opinión jamás volverá a estar listo para impresión. Si hasta una marca llamada Tesla nos enseñará muy pronto que cualquiera debe estar dispuesto a bajarse la última versión de sí mismo. Empezando por ti. Bauman en estado gaseoso.

LOS EXTREMOS SE NECESITAN

Tercero. Los extremos no solo se tocan, sino que se necesitan. El yin y el yen, Love of Lesbian. Whatsapp me mantiene lejos de aquellos a los que conozco mientras las redes sociales me mantienen cerca de aquellos a los que no conozco ni seguramente conoceré. Los 'influencers' cada vez venden menos algo que no sea a ellos mismos y sin embargo cada vez ingresan más.

Las marcas ya no nos dejan tan marcados. Los que saben hacerlo no saben cómo explicarlo, y los que lo saben explicar no han sido capaces de demostrarlo. Menos es más y más es menos que nada. Dieter Rams Antoine de Saint-Exupéry: la perfección no se alcanza cuando ya no queda nada por añadir, sino cuando no queda nada por quitar.

Y de ahí el cuarto y último corolario. La duración de las cosas es el nuevo valor. Lo único nuevo es aquello que jamás lo fue. Algún día entenderemos que hay que matar la moda. Porque es ella la que nos está desnucando a base de bandazos sin rumbo. Algún día entenderemos que es o ella o nosotros. Permanencia. Consistencia. Perdurabilidad. Herencia. Legado.

¿Fin?