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Garganté habla con el médico que examinó a un mantero que sufrió una caída durante una persecución de la Guardia Urbana de Barcelona.

La carpeta Garganté y 'Ciutat morta'

Albert Sáez

La denuncia de un médico contra el concejal Josep Garganté acusándolo de presionarle para cambiar el informe sobre las lesiones de un mantero durante una operación de la Guardia Urbana significa un punto de inflexión en la política barcelonesa. La justicia decidirá quién tiene razón, pero el vídeo publicado gracias al trabajo periodístico de Guillem Sànchez Toni Sust deja poco lugar a dudas y, en todo caso, deja fuera de lugar a los anticapitalistas si recurren a la habitual cancioncilla de la persecución a la que son sometidos desde los medios políticos, policiales e informativos. Las presiones y las intencionalidades son claras. La CUP libra una soterrada batalla con Barcelona en Comú y con Ada Colau en frentes muy diversos. Uno de los cuales es la denuncia de los abusos de la policía en la capital. Se disputan, en definitiva, la herencia sentimental del documental Ciutat morta, que actuó como uno de los vectores de la pasada campaña electoral. Se denunciaban allí, como se pretenden denunciar aquí, los presuntos abusos de la Guardia Urbana cuando practica detenciones en incidentes en los que se ven involucrados algunos colectivos, especialmente los okupas y los manteros.

Vieja y nueva política

Ante las presuntas evidencias de aquel documental, los partidos de la vieja política tuvieron una actitud vergonzante, como si les hubieran pillado en falso. Y los de la nueva política generaron una mayoría social contra la Guardia Urbana formada por elementos sumamente heterogéneos que sumaban a demócratas radicales cabreados por la pasividad política ante los abusos policiales con aquellos que piensan que la policía es intrínsecamente torturadora y asesina. Los primeros denuncian los abusos para erradicarlos, los segundos pretenden erradicar a los cuerpos policiales. La primera actitud es coherente con las medidas que ha tomado Ada Colau: relevo de mandos y mayor control en asuntos internos. La segunda es la de Garganté: los que no me dan la razón no son objetivos y hay que presionar hasta que lo hagan. 

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