05 jun 2020

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opinión

Desde el centro izquierda

Carles Campuzano

Relanzar el espacio central del país, tal y como ha propuesto el 'president' Mas, toca hacerlo desde el centro-izquierda, que es el espacio mayoritario de la sociedad catalana y origen de la actual CDC; un espacio que ha tenido y conviene que tenga una vocación europeísta, modernizadora y reformista; una propuesta, que además, debe ser claramente alternativa en su concepción de sociedad tanto de las derechas que hoy representan el PPCiudadanos Unió Democràtica como las izquierdas reaccionarias que representan Podemos y la CUP.

Todo ello requiere, sin duda, un esfuerzo importante en el terreno de las ideas, donde las trampas son múltiples. Por un lado, alguien puede tener la tentación de convertirse en un eco mal pensado y acomplejado del relato que se nos ofrece desde la izquierda atemorizada ante la irrupción de Podemos y la CUP. Por ejemplo, cuando se pretende liquidar el papel de las entidades sin ánimo de lucro en las políticas sociales y ahogar la iniciativa de la sociedad civil, con un intervencionismo descarado, o se obvia la necesidad de reformar a fondo nuestras administraciones públicas, cada vez más burocratizadas y pesadas. Por otro lado, alguien puede caer en la tentación de recuperar ideas nostálgicas que sabemos que no funcionan para la mayoría; por ejemplo, cuando se defiende que los mercados son perfectos y que sin ningún tipo de intervención pública tienden al equilibro, que las desigualdades son inevitables y que se convierten en el precio a pagar por vivir en una sociedad libre o que el Estado del Bienestar Social es un lujo que no nos podemos permitir en los tiempos de la globalización.

El nuevo centro izquierda soberanista que el país necesita debe responder claramente a los nuevos desafíos al que nos enfrentamos en este momento histórico en que nos ha tocado vivir, sin nostalgia de unos tiempos antiguos que no volverán, convirtiendo en oportunidades los retos que afrontamos (globalización, envejecimiento, diversidad y heterogeneidad social, disrupciones tecnológicas, individualismo versus nuevos comunitarismos...) y ante los reaccionarios de derechas e izquierdas que en toda Europa están reavivando manipulando los miedos e inquietudes de muchos que se sienten excluidos y marginados en este cambio de época. Un nuevo centro izquierda que apueste por la iniciativa y el empuje de las personas y de la sociedad como generadoras de riqueza y prosperidad y que nos responsabilice a todos en la defensa del bien común y la justa distribución de la riqueza. Un nuevo centro izquierda que empalme con la vocación de rigor y de buen gobierno de la generación que hizo posible la Mancomunidad a principios del siglo XX, teniendo en cuenta los requerimientos de gobernar una sociedad cada vez más compleja y fragmentada pero a la vez insertada en un mundo cada vez más pequeño.

El reformismo ante la revolución y la reacción, el equilibrio entre Estado y Mercado, el compromiso entre Capital y Trabajo, la necesidad de liberar las energías de la sociedad y la gente y atacar las raíces de las desigualdades y la justicia pensada como redistribución y reconocimiento deberían ser, en mi opinión, algunas de las claves de una nueva propuesta para un nuevo tiempo político. El guante está lanzado. 

Post publicado en el blog de Carles Campuzano.