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La rueda

«Los muertos que vos matáis...»

Enric Marín

El giro inesperado en la política catalana ha provocado la enésima bajada del suflé frustrada

Cuando parecía que la política catalana y española iban hacia un nuevo ciclo electoral, un movimiento inesperado de la catalana ha vuelto a dar vida a la partida de ajedrez que juegan el soberanismo y el Estado. La irritación que este giro argumental ha provocado en el sistema político y mediático español ha sido directamente proporcional a la sorpresa provocada por lo que, acertadamente, Íñigo Errejón ha llamado «flexibilidad de la política catalana». Esta contrariedad indisimulada explica los primeros errores infantiles del jefe del Estado o del Gobierno: no recibir a la presidenta del Parlament, eludir formas de cortesía institucional o amenazar ridículamente con impugnar la toma de posesión del 'president' de la Generalitat.

El error del Rey es, hasta cierto punto, comprensible. En primer lugar, el enrarecimiento de la atmósfera política en Madrid tampoco le deja demasiado margen de maniobra. Y, en segundo lugar, la fatal coincidencia con el juicio del caso Nóos no favorece su posición. El caso del Gobierno y del resto de poderes de Estado ya es menos comprensible. Parecen mucho más decididos a argumentar el hecho de que Hacienda ya no somos todos, que a hacer planteamientos políticos ante las reivindicaciones catalanas. Hasta ahora, toda la estrategia del Estado se había fundamentado en la confianza de que se produjera la ruptura interna de Catalunya augurado por Aznar o en la previsión de autococción del soberanismo augurada por Rajoy.

El balance es el que es y empiezan a acumularse evidencias de que la partida no la ganará quien más aciertos sume, sino quien menos errores cometa. En cualquier caso, hemos asistido a la enésima bajada del souflé frustrada. Como decía Pierre Corneille, traduciendo a Juan Ruiz de Alarcón: «¡Les gens que vous tuez se portent assez bien'». 

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