La rueda

El mundo de la indecisión

El espacio político intermedio y la cifra de participación acabarán siendo decisivos el 27-S

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Uno de los datos más significativos de la gran encuesta del CIS (3.000 entrevistas) es el elevado número de personas que afirman que tienen pensado ir a votar el 27-S pero aún no saben a quién. Estamos hablando de cerca de un 30% de los 2.744 encuestados que aseguran que irán a votar o que probablemente lo harán. Son muchos en unas elecciones marcadas en rojo y que, aparentemente, han de decidir tantas y tantas cosas.

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Es curioso comprobar algo que se viene repitiendo en este tipo de encuestas preelectorales: hay más indecisas que indecisos. A partir de los 55 años, el nivel de certeza sobre a quién votar aumenta notablemente, mientras que antes de los 35 el grado de indecisión es enorme, acercándose a la mitad de los encuestados. El tamaño del municipio donde se vive también influye. En general, podríamos decir que cuanto mayor es el municipio más indecisión electoral encontramos. A partir de 10.000 habitantes la cosa se agrava, y llega al máximo en las ciudades de más de 100.000 habitantes. Por nivel de estudios, los indecisos aumentan en la franja de estudios secundarios y de formación profesional. Curiosamente, los más decididos son los que no tienen estudios o solo estudios primarios, pero también quienes tienen educación superior.

Una segunda derivada de esta mirada al mundo de la indecisión sería ver las opciones principales de los que comparten características sociodemográficas con los más indecisos. En general se comprueba que por edades, sitio de residencia y nivel de estudios, las opciones preferidas se sitúan más bien en los espacios donde se concentran sobre todo votantes de Catalunya Sí que es Pot, pero también del PSC y de Ciutadans. Llegamos, por tanto, al punto clave. La campaña puede decantar voluntades en ese espacio intermedio. El aumento final de la participación favorece más a unos que a otros.