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Yo también quiero ser alemán

Bernat Gasulla

Ya sabemos que desde Berlín se decide buena parte de la vida de los que estamos muy lejos. Que poco o nada se hace en Europa sin el placet de Angela Merkel y que es poco menos que imposible escapar de la sacrosanta austeridad que nos dicta la cancillera. Tsipras, que se ha comido con patatas todo un referéndum y ha convocado elecciones anticipadas, lo ha sufrido en sus carnes. Ya sabemos, por tanto, que todos somos un poco berlineses. A la fuerza y contra nuestra voluntad.

Pero aún hay cosas por las que los europeos que creemos en el imperio de los derechos humanos sobre otras consideraciones deberíamos proclamar que queremos ser alemanes. Y por voluntad propia. El ministro del Interior alemán, Thomas de Maizière, nos ha dado el motivo. En un discurso situado en las antípodas de las  cada vez más frecuentes proclamas de los gobiernos de CameronHollande y RajoyDe Maizière anunció que su país debía prepararse para recibir a nada menos que 800.000 refugiados. Nada de regatear las estadísticas de peticiones de asilos. Nada de mezclar refugiados e inmigrantes económicos. El titular de Interior de Alemania reclamó «una acogida digna» para esa multitud de sirios, afganos, eritreos y somalís que no buscan otra cosa que huir de la tragedia y el exterminio.

Eurotúnel con vallas

De Maizière habló horas antes de que Francia y el Reino Unido anunciaran una serie de medidas policiales para combatir a las mafias que introducen a refugiados en territorio británico a través del Eurotúnel. Esta infraestructura tendrá el dudoso honor de tener una valla en sus inmediaciones. Sí, una valla, como en Ceuta Melilla. Es la guinda de la escalada que Cameron ha emprendido este verano contra la inmigración clandestina, obviando una de las claves de la cuestión: que la inmensa mayoría de las personas que llaman a su puerta huyen de una zona de conflicto.

En la misma Europa de los mercados y las austeridades conviven dos modelos antagónicos en el trato a las personas. Uno apuesta por poner vallas y barreras. El otro, por preparar una acogida digna a los refugiados. En esto, me temo, no seguiremos a los alemanes.

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