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Editorial

Caixa Laietana, un cúmulo de despropósitos

Las revelaciones de un excelente trabajo televisivo (Desmuntant Laietana en el programa 30 minuts de TV-3 y de las que da cuenta este diario) han vuelto a poner sobre la mesa algunos de los argumentos que explican el desplome estrepitoso del sistema de cajas de ahorros. Hoy, de las 10 que había en Catalunya hace una década, no queda ninguna y en toda España solo perviven las minúsculas de Ontinyent y Pollença.

La conocida como caja del Maresme (Caixa Laietana tenía la sede en Mataró) constituye el ejemplo superlativo de los males que propiciaron la caída del modelo general de cajas. Atada al auge del sector inmobiliario (donde emprendió arriesgadas aventuras), quedó a la intemperie cuando estalló la burbuja y creció el índice de morosidad. Una gestión directiva caótica, sin control y teñida de corruptelas culminó con la formidable estafa de las preferentes. La venta de este tipo de participaciones de riesgo se cebó, cómo no, en su comarca. Mataró fue llamada la capital de las preferentes con 15.000 afectados y el escándalo acabó con casi 150 años de vida de la entidad y su integración en Bankia.

Pero Caixa Laietana es solo ejemplo de unas prácticas perversas que fueron generales. El actual dominio de las grandes corporaciones bancarias y la necesidad del ciudadano de contar con el banco del barrio, próximo y con preocupación social no descarta la idea de recuperar algún día el viejo espíritu de las cajas. Sobre todo una vez aprendida la lección de los colosales errores cometidos.