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Apuntes

Víctimas y beneficiarios de los premios Tony

Josep Maria Pou

Del musical 'Fun Home', basado en un cómic autobiográfico de Alison Bechdel, no se sale indemne

El primer domingo de junio de todos los años Broadway vive su gran noche: la entrega de los premios Tony. De esa ceremonia salen catapultados títulos (los premiados) con seguro de próspero futuro y se hunden irremisiblemente otros (los no premiados), que al día siguiente anuncian ya, sin contemplaciones, la desaparición de la obra en cartel. Así de radical. Así de duro.

Decisiones tan fulminantes tienen mucho que ver con la retransmisión de la gala por televisión a todo el país. Sin alcanzar las audiencias de los Oscar, los Tony consiguen reunir, sin embargo, frente a la pequeña pantalla, a los amantes del teatro (una audiencia de siete millones, este año), que esperan ansiosos un veredicto en el que confían a pies juntillas. Es como si una voz sobrenatural les señalara en la ruleta el número al que deben apostar sus ahorros. Ir al teatro en Nueva York es caro, muy caro (una media de 150 dólares la entrada), y el aficionado quiere todas las garantías en el momento de decidir en qué taquilla deposita su confianza.

Víctimas del último veredicto, en el que no lograron los premios que esperaban, dos grandes musicales, Gigi y The Visit, han anunciado su cierre inmediato. Esta misma semana. Otros no han hecho sino confirmar el favor del que gozaban. The curios incident of the dog in the night-time, que bate récords de taquilla (como ha hecho en el Lliure de Gràcia y seguirá haciéndolo la próxima temporada) se llevó el Tony a la mejor función. Ninguna sorpresa. Ya había conseguido todos los premios posibles en Londres en el 2013. Es el mismo caso de Skylight (familiar a los espectadores de aquí como Celobert, en el Romea primero y en el Goya después), que obtuvo el Tony al mejor reestreno.

El premio gordo por excelencia es el de mejor musical. Y ahí se ha producido la revolución: el Tony ha sido para Fun Home, un pequeño musical con nueve actores, sin cuerpo de baile, sin grandes nombres, sin apenas escenografía, pero con una historia de la que no se sale indemne: el despertar sexual de una adolescente que lucha con el descubrimiento de sus inclinaciones lésbicas y el recuerdo de su padre, que llegó al suicidio tras muchos años de ocultar su propia homosexualidad.

Basada en hechos reales: publicadas en cómic, dibujadas por ella misma, las memorias de Alison Bechdel, traducidas al castellano y al catalán (Reservoir / La Magrana), están desde hace tiempo en nuestras librerías.

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