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GEOMETRÍA VARIABLE

¿Por qué Rajoy no ganó el debate?

Joan Tapia

Pedro Sánchez, con su tono desacomplejado, gustó a los suyos y descolocó al presidente

No es seguro que Pedro Sánchez ganase el debate pero el vencedor no fue Mariano Rajoy. El presidente partía con puntos fuertes, como la vuelta al crecimiento económica en el 2014 y la mejora del empleo, pero sus excesos de triunfalismo y propaganda le restaron mucha credibilidad. Y naufragó al perder los papeles y espetarle al jefe de la oposición: «No vuelva usted aquí a hacer y decir nada». No, al señor Sánchez no lo elige el Gobierno y el PSOE no debe comportarse como un partido democristiano de la antigua Alemania Oriental. Rajoy lo debería saber.

Pedro Sánchez, con una lectura muy crítica de la realidad, subida de tono, pero en todo menos agresiva que la que el PP hacía del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, le descolocó. Reforzado por el apoyo de la cumbre de líderes socialdemócratas el pasado fin de semana, por saber tomar decisiones como la apuesta por Ángel Gabilondo para Madrid (donde Rajoy todavía no se ha atrevido a nombrar candidatos), y por un agudo retrato de la cara fea de la realidad (el 'caso Bárcenas' está ahí), logró levantar al grupo socialista y -quizá más importante- no fue desestabilizado por la agresiva bancada popular, aquella que se cargó hace años el estreno parlamentario de Josep Borrell.

Rajoy tiene el activo incontestable de la reactivación (reforma laboral incluida), pero la sintonía con Europa -esencial en la bajada de la prima de riesgo- no es propiedad suya. Ahora los intelectuales de derechas y los de alguna izquierda dicen que la socialdemocracia está muerta. Pero gobierna en Francia, Italia, Suecia, Dinamarca, está en coalición con Angela Merkel en Alemania y parece que ganará en mayo en Gran Bretaña. Con problemas y desencanto, como Barack Obama en Estados Unidos, pero no puede ser de otra manera ante la crisis más grave que el mundo ha conocido desde 1929.

La discusión sobre el rescate es quizá lo más revelador del debate. Tiene razón el líder socialista cuando, al enseñar la portada del 'Financial Times', demostró que España había sido rescatada en el 2012. Pero tiene más razón Rajoy al afirmar que el rescate bancario (los otros estados europeos nos prestaron con condiciones 100.000 millones de euros) implicó menos pérdida de soberanía que el rescate total de Grecia, Irlanda o Portugal. Pero a Rajoy le volvió a traicionar su partidismo.

Si el mayor acierto de la legislatura -la medida más social, según Rajoy- fue evitar el rescate total en el 2012, entonces lo mejor de la reciente política española hay que buscarlo en el paquete de rigor del Ejecutivo de Rodríguez Zapatero de mayo del 2010. Aquellas medidas también evitaron el rescate y el PP -al contrario que CiU- no solo votó en contra, sino que las calificó como «el mayor recorte social de la democracia». ¿En qué quedamos?

Y la misma falta de conexión de Rajoy con los que pintan una realidad muy diferente a la que vende volvió a salir a la superficie en el debate con Josep Antoni Duran Lleida. Tiene razón en que no se puede romper unilateralmente con la Constitución refrendada en 1978, con más apoyo popular en Catalunya que en el PP, como le recordó Duran.

Pero no puede ser que no se pueda negociar con el Govern de la Generalitat, ni cumplir los plazos legales para una nueva financiación autonómica, ni que los 23 puntos que Artur Mas le planteó en julio duerman el sueño de los justos, ni tampoco que lo sensato sea responder a 2,4 millones de catalanes que se movilizaron el 9-N con querellas de la fiscalía contra el 'president' Mas.

Decir 'no' a todo no es una política conservadora, indica una rigidez que incita a la protesta airada y aviva la crisis institucional que va ya por su quinto año tras la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut.

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