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Ni Kids Sagrera ni casas en el Parc de l'Oreneta

Ricard Gomà

Afirmamos a menudo que Trias, con sus decisiones, está poniendo Barcelona en venta. Y con sus políticas amplía las desigualdades sociales y territoriales que fracturan la ciudad. Pero no siempre se sale con la suya. A veces lo intenta y no puede. No puede porque la combinación de movilización vecinal y acción política logra victorias significativas. El alcalde va viendo cómo ciertas cosas le pueden costar caras, cómo no las puede hacer desde un espacio de impunidad. Los barrios y el tejido social le dicen que ni el territorio ni los derechos están en venta, y le plantan cara. Es entonces cuando la defensa del derecho a la ciudad se hace tangible. Esta semana hemos tenido algunos ejemplos de ello.

El tejido vecinal de la Sagrera y el movimiento de educación en el lleure han paralizado la implantación de un parque temático infantil privado sobre un solar de 20.000 metros cuadrados. Kids Sagrera era un proyecto concebido para mercantilizar y segmentar el ocio infantil, contrario al modelo popular y público de ocio socioeducativo arraigado en los barrios de Barcelona (esplais, casals, deporte de base, plazas y parques como espacio de juego…).

Por otro lado, las vecinas y vecinos del Parc de l’Oreneta, en Sarrià, han frenado una operación inmobiliaria que iba a trinchar una franja del parque. Allí, en la calle Montevideo 33-53, Núñez i Navarro pretendía construir casas de lujo en una operación urbanística de cambio de cromos, pactada con el gobierno municipal, que agredía un espacio de alto valor ecológico.

Ni la Sagrera ni la Oreneta están en venta. Ningún mercader del ocio infantil y ningún especulador urbanístico deben tener espacio en nuestros barrios. El derecho a la ciudad está en juego y la gente lo disputa y lo gana. La articulación de presión social y política –desde ICV-EUiA hemos rechazado nítidamente el proyecto– ha conseguido que el gobierno retirara del orden del día de la comisión de Economía de esta semana la aprobación inicial del Kids Sagrera. Esta semana también, en la comisión de Hàbitat Urbà, ICV-EUiA hemos conseguido aprobar una propuesta para blindar la Oreneta, para cambiar la calificación de Montevideo y proteger el espacio de manera definitiva.

Por otra parte, los barrios más vulnerables han sido a menudo los más castigados por los recortes sociales. Hace tres años, el gobierno municipal se plegaba ante el ministro Wert y desmantelaba en Barcelona la conquista histórica de los 25 alumnos por aula en las escuelas de primaria. Sabemos lo que significa una escuela pública de calidad con capacidad de atender la diversidad y hacer de la educación un espacio de diálogo y valores. Sabemos lo que significa, sobre todo, para un barrio de gente trabajadora. A Trias le da lo mismo. Hace sólo unos meses, el gobierno municipal recortaba las frecuencias de paso del servicio público de autobús en Horta-Guinardó, Nou Barris y Sant Andreu, dejándolas intactas en Les Corts y Sarrià. En Ciutat Meridiana, por ejemplo, ya no queda ninguna línea de autobús los sábados con un intervalo de paso inferior a los 30 minutos. A Trias le da lo mismo. Pero también aquí se le ha presentado batalla. La comunidad educativa no ha dejado de denunciar la masificación de las aulas. La PTP ha denunciado la reducción selectiva del transporte público. Esta semana, ICV-EUiA hemos llevado estas demandas justas a las comisiones de Pleno del Ayuntamiento, y hemos arrancado el doble mandato democrático de restablecer la ratio 25 en las aulas y las frecuencias de autobús en los barrios. Ahora el gobierno tiene que cumplir. No dejaremos que quede en papel mojado. Lucha a lucha, la #barcelonaxviure se abre paso. Ganar Barcelona deviene inaplazable.