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El tema económico en estos días es la salud de la banca española evaluada por el Mecanismo Único de Supervisión (MUS) del BCE. Los resultados son muy buena noticia. No es una sorpresa, la banca española y sobre todo las cajas, tuvieron ya su crisis en 2011-12 y desde entonces no han parado de recapitalizarse.

Ahora la inquietud es si con esto volverá a fluir el crédito. Y la respuesta es que a «poc a poc». La banca está muy escaldada de los excesos de crédito en el pasado. Ahora ha empezado a prestar, pero asegurándose que prestan a proyectos solventes. El negocio bancario es sencillo y aburrido: tomas un dinero de un depositante, al que se lo tienes que devolver; y acto seguido lo prestas asegurando que te lo van a devolver, porque no es tuyo. De ahí que la esencia es prestar con moderación. El crédito no puede crecer más que la actividad económica (que el PIB), y si lo hace se está creando una burbuja, como ocurrió antes cuando crecía el 25% anual (¡una barbaridad!).

Pero, en mi opinión, lo importante de todo este proceso no es medir la salud de los bancos. Lo importante es que se están poniendo las bases de un sistema bancario europeo único: misma regulación, supervisor bancario y reglas de transparencia. Este es el primer paso para que el BCE realmente actúe como banco central del país Europa.

La misión de cualquier banco central no es solo controlar la cantidad de dinero en la economía (y por ende la inflación), si no asegurar que ese dinero llega a la economía real (personas y empresas). Y como la red de distribución de dinero es el sistema bancario, el BCE tiene que tener la responsabilidad de que ese sistema bancario funcione correctamente.

Por eso no tenía ningún sentido que hasta ahora el BCE no fuera el supervisor de los bancos a los que continuamente presta dinero. Ahora ese problema (grave) se ha solucionado y en el futuro próximo ya tendremos un BCE que tiene todos los recursos para funcionar como tal. Me queda la pregunta de por qué no se les había ocurrido antes. Por ejemplo el Banco de España siempre ejerció de regulador monetario y de supervisor bancario y lo hizo muy bien hasta principios de los 2000.

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Esta supervisión única evitará que algunas entidades con excesiva influencia del aparato político del país den préstamos a los amiguetes (como ha sido el caso de muchas cajas en España). Y también evitará que algunos bancos, demasiado preocupados por la cotización en bolsa se dediquen a crecer desmesuradamente (como ha sido el caso de muchos bancos en España).

El 30 de septiembre la presidenta del MUS, Danièle Nouy, publicó en varios periódicos europeos un artículo con el título Un paso más hacia una Europa mejor. Lo he recogido porque creo que es una de las mejores noticias que hemos recibido en los últimos años, al menos para los que aspiramos a una Europa unida.