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La clave

Lucy en Valladolid

Bernat Gasulla

Hay ocasiones en las que con pedir perdón no basta. Como en los confesionarios, se requiere un propósito de enmienda, aunque sea mínimo. El alcalde de Valladolid, el inefable Francisco Javier León de la Riva (PP), ha pedido disculpas por su última joya: afirmar que le da «respeto» encontrarse con una mujer en el ascensor por el riesgo de que ella simule una violación «arrancándose el sujetador». Cabe dudar de que a la contrición le seguirá la enmienda. León de la Riva, autor, entre otras maravillas, de un rijoso requiebro a la exministra socialista Leire Pajín, culpa a quienes le han malinterpretado.

Ya nos gustaría que el caso del alcalde de Valladolid, en plena polémica por la falsa violación de una joven en la Feria de Málaga, fuera esporádico. El alcalde de la ciudad andaluza, Francisco de la Torre, le quitó importancia a la supuesta agresión sexual con el miserable argumento de que se registran muchas violaciones al  año. O, en otra escala, cabe recordar el alarde de Miguel Arias Cañete sobre el miedo a mostrar «superioridad intelectual» con una mujer en su debate con Elena Valenciano.

Encuentro en el ascensor

Pues no. El desprecio a la mujer, tanto en el ámbito político como en el familiar y profesional, no es aislado. Este diario publicó esta semana que la discriminación sexista sigue dándose en toda su crudeza en, por ejemplo, el deporte. Mire usted, señor León de la Riva, son muchas las mujeres que han sabido romper los estereotipos. Son muchas las mujeres que, si se encuentran con usted en el ascensor, sabrán saludarle educadamente sin temor alguno a sufrir una denuncia falsa.

Si existiera algo similar a la justicia divina, yo promovería un encuentro de León de la Riva, no necesariamente en un ascensor, con mujeres de las que hemos hablado últimamente: Nancy Writebol, la religiosa curada de ébola; Ruth Beitia, campeona de salto de altura; Mireia Belmonte, campeona de natación; Janet Yellen, presidenta de la Reserva Federal; Patricia Yurema, la miss que ha salido del armario, y, sobre todo, Scarlett Johansson, que encarna a Lucy, una superheroína de armas tomar. Me gustaría saber qué se dirían.