03 abr 2020

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La clave

Entrevista sin historia

Joan Manuel Perdigó

Cuando dentro de 50 años los historiadores  expliquen lo que ocurrió en Catalunya y España en estos difíciles años podrán echar mano de un sinfín de sesudos análisis. De muchos podrán extraer información que ayude a comprender, pero es difícil que encuentren algún texto que hubiera avanzado con precisión cómo acabaría todo esto, aunque hay más de uno y de cien listos que aseguran tener todas las claves.

Es fácil augurar cómo acabará mañana la entrevista Rajoy-Mas, pero más complicado cómo incidirá en el futuro, concretamente en el periodo que va del 9-N a unas elecciones autonómicas previstas para el 2016. Hay demasiadas variables en juego. ¿Quién imaginaba, por ejemplo, que Jordi Pujol irrumpiría en esta historia como elefante en cacharrería para confesar que lleva 34 años ejerciendo de defraudador? ¿Cómo afectará el hundimiento del mito Pujol al liderazgo de Mas, y a la moral de esa parte de la sociedad que ha abrazado tarde el independentismo y que se ha lanzado camino de la tierra prometida convencida de que todos los males vienen de España? ¿Sabrá aprovechar Rajoy la debilidad de Mas para darle algo más que con la puerta en las narices?.

Dudosos protagonistas

Antaño, a falta de fotógrafos, eran los artistas  los encargados de inmortalizar las gestas. Rajoy ya firmaría hoy por que un nuevo Velázquez le recreara el cuadro de Las lanzas (1634) en que un magnánimo Ambrosio Spínola, jefe de los tercios españoles, acepta la rendición con honores de los holandeses en el sitio de Breda. Y Mas habría deseado que su visita del 2012 a la Moncloa hubiera acabado con una imagen como la del acuerdo de Vergara. Ese grabado de mil versiones en que el isabelino Espartero y el carlista Maroto sellan con un abrazo, montados a caballo, el fin de la primera guerra carlista, que entre otras cosas, garantizaba los fueros (privilegios) del País Vasco y Navarra.

A estas alturas, ni Rajoy ni Mas han hecho méritos para lograr ese reconocimiento. Es más, ni siquiera está claro que sean ellos los actores principales de esta historia de quienes hablen los libros de texto de los estudiantes del 2070.