La rueda

Poner el contador a cero

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Hay dos buenas noticias en caso de que Miquel Iceta acabe asumiendo el liderazgo de los socialistas catalanes. Por un lado, el nivel intelectual del debate político de nuestro país subirá notablemente (mientras Quico Homs seguirá empeñado en bajar la media con intensidad) y, por el otro, las críticas hacia el PSC podrán centrarse en el contenido o ausencia de su proyecto. Por desgracia, Pere Navarro se había convertido en algo así como un pipican nacional en el que todo el mundo aprovechaba cualquier oportunidad para hacer sus necesidades.

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Pero ¿dónde estaba y qué dijo e hizo Iceta en mayo del 2010? Ese mes el Gobierno socialista mató las esperanzas de quienes al grito de «No nos falles» llevaron a Zapatero a la Moncloa. ¡Y las de sus hijos!  ¿Y en julio del mismo año? Tras la sentencia del Tribunal Constitucional contra el Estatut, Iceta proponía seguir desarrollando el marco estatutario sin alterar el calendario. No fue hasta el 2013, y con el debate independentista en efervescencia, que su partido consiguió concretar una propuesta de reforma federal.  Sobre esos dos momentos de la historia reciente, el PSC debe desarrollar ya una respuesta y un programa convincentes. Lleva cuatro años de retraso y la frustración colectiva que se vislumbra para dentro de unos meses no es solo responsabilidad de quienes propusieron  acelerar el ritmo de la historia. También lo es de quienes no supieron, pudieron o quisieron articular una alternativa.

Mientras, que Iceta sea brillante, conocedor del partido o respetado por sus iguales solo servirá para poner el contador a cero si es que queda margen. En el PSC corren el riesgo de que la intensidad de la luz que proyecta (sobre todo en contraste con Navarro) deslumbre lo suficiente como para no estar a punto para iniciar la transición.