Isona no está nada sola

2
Se lee en minutos

“La huelga de hoy de TV-3 ha sido un error de nuestros compañeros”, afirmó este domingo la presidenta de la Acadèmia del Cinema Català, Isona Passola, en la gala de entrega de los Premis Gaudí. Una declaración polémica, que ha causado bastante revuelo y ha puesto una vez más sobre la mesa el debate que siempre se produce cuando los trabajadores de un servicio público deciden hacer huelga.

Porque Isona, que se atreve a decir que está en el mismo barco que los huelguistas, no está nada sola. Va de la mano de todas aquellas personas que sacan la agenda cada vez que oyen hablar de una huelga para ver si sus intereses individuales le permiten defender los derechos colectivos. Va de la mano de todos aquellos que hablan de un barco que nos llevará a todos a Ítaca, sin recordar que en este Titanic hay pasajeros de primera, segunda y tercera clase. Y de la mano de los que, siempre ondeando la bandera del interés público, se equivocan señalando sus enemigos .

“Nuestros compañeros de TV-3 no han entendido que iban contra los Gaudí, y ellos no querían ir contra los Gaudí, querían resolver su convenio colectivo”. Passola cae en el error de creerse el centro de una batalla que no es la suya y de asumir la ceremonia de anoche como paréntesis imprescindible en la lucha por los derechos colectivos de los trabajadores de la televisión pública. Pero, por qué de repente se ha convertido en una cuestión de estado la retransmisión de una gala que, si bien contribuye a la difusión del cine catalán, el año pasado no consiguió una audiencia superior al 11%?

Probablemente Isona, si es usuaria, tampoco esté muy contenta con las incómodas huelgas de transportes que le hacen llegar tarde a sus compromisos. Si tiene la costumbre de ir en coche, tampoco le hará gracia encontrarse con una protesta de los trabajadores de Panrico cortando la autopista. Pero es precisamente esta molestia lo que busca una huelga, y por eso se aprovechan las ocasiones en las que se puede conseguir un mayor eco y visibilidad.

Si la presidenta de la Academia, ya que asegura ser compañera de viaje de los huelguistas , prefería una forma de protesta que molestara directamente a los responsables políticos y no a los ciudadanos, ayer perdió una oportunidad de oro. La gala de entrega de los Premis Gaudí fue una de las ceremonias más conformistas y cómplices con los poderes hegemónicos que hemos podido ver en los últimos años, evitando cualquier clase de comentario que pudiera incomodar a las autoridades presentes.

Noticias relacionadas

Y ya me perdonaréis, pero a mí en estas galas tan llenas de glamour y postureo, si no se reparte un poco de bronca a los políticos, me da cierta modorra. Lo mismo le debió pasar al 'president' de la Generalitat que, aprovechando el bálsamo de tranquilidad de una ceremonia tan dócil, se durmió en su butaca.

Post publicado en el blog de David Belzunce