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Al contrataque

Elena

Ana Pastor

Este país sigue mereciendo la pena. La crisis se ha llevado por delante muchos de los cimientos clásicos: la clase política está más cuestionada que nunca, la Monarquía se enfrenta a su particular 23-F del siglo XXI, los poderes económicos están señalados como responsables del tsunami financiero, los periodistas somos percibidos como parte del problema... Y sin embargo, y por fortuna, quedan en pie los ciudadanos. En los últimos meses hemos visto decenas de ejemplos de dignidad que bien podrían enmarcar ese lienzo vacío que a veces parece nuestra dolorida Marca España.

Nuestra fuerza muscular sigue estando en la gente. En todos esos ciudadanos anónimos que no se resignan a dejar a sus hijos un país al que hay días que cuesta mirar de frente. El artículo de hoy se llama Elena, Elena Alfaro, una de esas ciudadanas por las que merece la pena seguir creyendo. Tuve la suerte de abrir con ella el turno de entrevistas de este periódico hace un año. Desde entonces ha recorrido muchas millas y muchos medios de comunicación con una sola obsesión: que los hijos de otros padres y madres que viven en nuestro país tengan acceso a algo tan básico y tan necesario como los libros de texto cuando van a clase.

Una decisión desgarradora

Elena le quitaba el sueño que septiembre se convirtiera en una pesadilla para muchas familias. Conoció a una madre que tuvo que elegir a cuál de sus tres hijos no le compraba el material del nuevo curso. No le llegaba el dinero para todos. Una decisión desgarradora que Elena vivió de cerca. Tras la rabia inicial, esta arquitecta madrileña cuya familia no tenía esas necesidades se prometió hacer algo. Y se puede decir que ha ganado la batalla. Hablo con ella a las tantas de la noche esta semana. Está, como siempre, acelerada por su propio entusiasmo y me suelta un primer titular para resumir sus sentimientos: «Ay, Ana, la vida es un fandango». Hace un par de horas que ha salido del Congreso de los Diputados, donde se ha votado su propuesta. Elena llegó cargada con 286.000 firmas para pedir que se creara un sistema gratuito de préstamo de libros de texto en la red pública y concertada. Ha conseguido que el asunto se debata y se vote. PP y UPD han dicho sí.

Elena me dijo hace un año en estas mismas páginas que la vida te cambia cuando eres madre porque te das cuenta de que ya no te puedes rendir. Hace tres días volvió con su gran victoria parlamentaria a casa, donde la esperaban sus dos niñas. Y pensando en ellas me dice que, a pesar de las buenas noticias, no se puede relajar. Piensa que hay que vigilar a los políticos para que cumplan incluso lo que votan. La sociedad civil a veces consigue arrollar de una manera maravillosa a la política. Ciudadanos provocando el cambio. Ciudadanos que hacen que este país merezca la pena. Sí se puede.

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