Ven tú y lámeme el cuerpo

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Los participantes del concurso ’Campamento de verano’, de Tele 5, con Lucia Etxebarria a la izquierda.

Los participantes del concurso ’Campamento de verano’, de Tele 5, con Lucia Etxebarria a la izquierda. / MEDIASET

Voy a hacerlo. Voy a escribir sobre'Campamento de verano'. Y créanme, no es baladí que lo haga. El formato deTelecinco lleva semanas robando la atención de los medios ante la sosegada actualidad veraniega, vendiendo una retahíla de polémicas sintéticas, planificadas y explotadas de tal modo que se prostituye completamente el significado de la palabra telerrealidad.

De este modo, el programa más cutre y casposo al que ha dado cobijo jamás la televisión española está salvándole el verano a su cadena pero también a buena parte de la prensa española, ávida de titulares morbosos pensados para ser leídos en bañador. Y que conste que ni siquiera hablo de telebasura, no quiero entrar en el debate sobre ese término. Pero si se observa la factura del producto, no cabe duda que el programa está concebido y producido desde la simple y llana cutrez, cochambrería e inmundicia.

'Campamento de verano' ha logrado convertir todas sus polémicas en contenidos mucho más interesantes que los generados por los propios concursantes. Ese modo de hacer no es nuevo, hemos podido observarlo en otros programas como'Gran Hermano'y otros 'reality shows'. Sin embargo, 'Campamento' sienta un precedente ya que prácticamente toda la notoriedad del formato se ha conseguido gracias a la discusión sobre la ética del mismo. Estamos ante un 'meta-reality', o incluso me atrevería a decir un 'anti-reality', donde la realidad es lo menos importante. ¿Será éste el futuro del entretenimiento televisivo si se deja en manos de la productora de'Sálvame'?

Al día siguiente del inicio del programa, varias asociaciones de 'scouts' criticaron que se utilizara este término para referirse a los concursantes porque se denigraba a su movimiento. Gracias al empujón de esta primera noticia y a la participación de la escritora Lucía Etxebarria en el concurso, Telecinco pudo dar un bombo inmerecido a un programa que podría haber pasado perfectamente inadvertido para la audiencia por su producción low cost y el bajo perfil de sus famosillos, fichados a contrarreloj. La baza de contar con una concursante ajena al mundo del reality y sus choques con personajes más acostumbrados a la carnaza televisiva llevaron a Telecinco a alargar la agonía de la premio Planeta hasta convertirla prácticamente en la protagonista del formato.

La motivación económica de Etxebarria para entrar en el concurso fue ampliamente cuestionada y discutida desde la cadena, como si el propio programa reconociera indigno concursar en él. Una vez se produjo el inevitable abandono, la escritora siguió siendo la principal atracción del formato tras conocerse que interpondría denuncias contra algunos participantes del concurso y contra la organización. Se conoce que recibir denuncias es un guilty pleasure para la cadena de Mediaset que, lejos de preocuparse por las consecuencias legales que éstas puedan tener, convierte los procesos judiciales en pasarelas de morbo que alimentan de contenidos a su sobremesa.

Pero con el abandono de la escritora la carnaza se desplazaba a otros programas de la cadena y había que seguir alimentando El campamento. Para ello reclutaron como sustituta a una participante de reality shows que prometía ser mucho más dócil a los caprichos del formato. A los pocos días de entrar, la canaria Noemí recibía una dulce reprimenda siendo embadurnada en chocolate --la concursante es alérgica a este alimento-- e invitando a los demás concursantes a lamerla hasta dejarla reluciente. He visto el vídeo en repetidas ocasiones y todavía no he logrado comprender si la organización justifica tal vejación como premio o como sanción. Los conceptos de gratificación y castigo, así como la mecánica del concurso, son prostituidos constantemente en estos formatos en favor de aquello que se le quiere mostrar a la audiencia en cada momento.

Entonces se desató la catarsis. La 'gran hermana' Noemí Merino, que ya había aceptado en otras ocasiones entrar en juegos tanto o más denigrantes en programas de similar perfil, consideró en esa ocasión que se estaba atentando contra su dignidad como mujer. En un inesperado ejercicio de cordura, la cándida concursante se percató que no se estaban riendo con ella sino de ella, y estalló en lágrimas interpelando al presentador: “Si quieres que me lama alguien, ven tú y lámeme el cuerpo”. Esta frase debería quedar grabada para los anales de la historia de la televisión. No se me ocurre expresión que sintetice mejor tal condensación de machismo, mal gusto y desvergüenza. Telecinco rectificó posteriormente y pidió disculpas a la concursante. Eso sí, lo hizo en directo, en prime time, y convirtiendo el vídeo del baño de chocolate y el de la disculpa en contenidos destacados en el portal web de la cadena.

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A raíz de éste y de otros conflictos, varias asociaciones han exigido a los anunciantes la retirada de su publicidad en el programa por su trato denigrante y vejatorio hacia las mujeres. Como ocurrió con 'La Noria' tras la entrevista pagada a la madre de El Cuco en 2011, distintas marcas ya se han desmarcado de 'Campamento de verano'. El problema es que por cada empresa que se ha retirado, se ha generado un nuevo impacto sobre el programa en las páginas de actualidad, perpetuando una condición de hecho noticioso que el concurso nunca mereció. Pocos días después de empezar la fuga de anunciantes y muy poco antes de la publicación de éste artículo, el programa ha vuelto a ocupar titulares tras expulsar a un concursante gallego por incluir comentarios machistas en el pregón de las fiestas del pueblo de Mombeltrán. Mención de honor al perspicaz personaje de Mombeltrán a quién se le ocurriera ceder este cometido a los controvertidos exploradores de 'Campamento'. El vídeo del pregón ya tiene cientos de miles de reproducciones.

@David_Bel | http://davidbel.es