29 mar 2020

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Será un día que durará años

Jordi Prat i Coll

(1) “Será azul y tranquilo el mar./ Será espeso y verde el valle. /Será grande y dulce la montaña./ Será un día que durará años./ Gente de mar, de ríos y de montañas,/ tendrán mar y prados y ríos y bosques. /Tendrán todo. Y se hablará de vida./ Las ciudades serán ríos llenos de gente./ Florecerán flores y cantos y alegrías. /Florecerán gritos y corazones y palabras./ En el día que durará años,/ brazos libres y bocas y manos.” Ovidi Montllor.

(2) El concierto en el Camp Nou por la libertad trajo tras de sí mucho revuelo. Por un lado, político ¿que no viene al caso y no me apetece hablar de ello. Por otro, musical ¿que mejor será también no tocar el tema ya que habría mucho que comentar. Pero yo no me quedo ni con lo uno ni con lo otro sino con la gente que sí estuvo al nivel de la situación. Por generosa. Sincera. Estoica. Alegre. Positiva. Soñadora. Feliz.

Yo me sé independentista desde que tengo uso de razón. Y lo sé porqué sí. No por una cuestión económica, ni tampoco diría que por una intransigencia emocional sino porque lo soy. Soy catalán. Es así. Y me gustaría que de forma tranquila sin demasiados enfados ni demasiadas intransigencias estériles un día próximo pudiésemos votar en un referéndum la deseosa pregunta. Si la mayoría piensa como yo obtendremos el reconocimiento de ser, de nuevo, una nación con estado propio. Si no es así no se acaba el mundo. Y no estaré para nada resentido por haber perdido, desde mi punto de vista, esta oportunidad. Hay que mostrarse tranquilos. Y más importante todavía, serlo. Sólo desde la tranquilidad construiremos puentes positivos. No hay enemigos. No es un episodio de buenos y malos. ¡Qué triste si así fuera! Si lo miramos desde este punto de vista estaremos equivocados. Absolutamente equivocados. Alguien es porque es en sí mismo no en oposición a nada ni a nadie.

Pase lo que pase en el futuro, yo por ello no dejaré de amar a Lorca como mi poeta preferido, ni dejaré de comer jamón de Jabugo, ni dejaré de mirar Un príncipe para Corina si es que lo hacen. Porque si nunca somos independientes, continuaré pensando que Espriu es un poeta sobrevaloradísimo, que la burguesía catalana tiene tics menospreciables, que deseo un país culturalmente más complejo, llano y generoso, que me encanta comer la comida de aquí (y la japonesa) menos el pimiento y que a pesar del nerviosismo y angustia del sector es necesario subir el nivel teatral (de actores, directores, productores, autores y espectadores) porque soy de los que creen firmemente que siempre se puede ir aunque nunca se llegue.

(3) Os quiero recomendar un espectacular helado de pistacho que hacen en la heladería Delacrem de Barcelona. ¡Mmmmm!

Post publicado en el portal de opinión 50x7