tú y yo somos tres

«Lo 'degañoté' con el cuchillo»

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Adela Úcar, en una tétrica cárcel de la República Dominicana (Cuatro).

Celda mugrienta. Dimensiones como las de un minúsculo pasillo (4x1 metros). Humedad. Moho. Una asquerosa letrina. Y un camastro que ya había sido tomado previamente por una colonia de mosquitos. Adela Úcar ha ingresado en la cárcel de mujeres de Najayo para relatarnos cómo se vive encerrada junto a todo el repertorio de la delincuencia, desde simples ladronas, hasta traficantes o asesinas (21 días, Cuatro). Llevaba casi cuatro años buscando por el mundo alguna prisión a la que le permitieran entrar provista de una cámara y hacer vida de presa durante 21 días. En esta de la República Dominicana se lo han permitido. No hemos visto que haya gozado de ningún privilegio. Ha sido tratada como una reclusa más. Y Adela nos ha volcado en su monólogo narrativo, día a día, sus sentimientos: lo que experimentaba, lo que veía, lo que sentía. Lágrimas y sufrimiento incluidos. Tengo anotado un diálogo, breve, pero significativo, con una reclusa que habitaba en la celda contigua a la suya:

«-¿Y tú por qué estas aquí?

-Por muerte. Maté al esposo mío. Yo lo degañoté con el cuchillo de la cocina. Le corté el cuello porque me traicionó con mi hermana. Y a ella la maté por perra. No estoy arrepentida. Se lo merecieron».

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La enorme virtud que adorna a Adela Úcar es que no es una posturista. Cree en lo que hace. Y esa es la sensación que transmite. Irradiar veracidad en la tele, hoy en día es una cosa rarísima. Adela Úcar es una de las pocas excepciones. Transmite una honesta verosimilitud.

TURA Y MIRALLES .- Nos han gustado mucho en casa, nos han reconfortado y animado, ese par de pinceladas en forma de dos pequeños reportajes que Agnès Marquès y Joan Carles Peris nos han servido en los Telenotícies (TV-3) del domingo. Nos han enseñado a qué se dedican ahora dos políticos que tuvieron cargos importantísimos en sus partidos. Montserrat Tura, que fue dos veces consellera de la Generalitat (de Interior y de Justicia), ahora ha regresado a su profesión de médico y trabaja en el hospital de Palamós. Jordi Miralles, que fue diputado y vicepresidente de EUiA, también ha regresado a su primer oficio: cartero en Viladecans. Estos dos ejemplos fortalecen la idea de que también existe integridad en los políticos. No son los únicos. ¿Recuerdan a Gerardo Iglesias, que humildemente volvió a ser minero en Asturias?