25 oct 2020

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editorial

Mejora la imagen de España

El 2009 fue el peor año de la recesión. El PIB cayó un 3,6% y se destruyeron más de un millón de empleos. En el 2010 el PIB cayó sólo el 0,2% y los empleos perdidos fueron la tercera parte. Pero el crecimiento se basaba, desde finales de los 90, en el endeudamiento (del Estado, de las autonomías, de la banca, de las empresas y de las familias) impulsado por los bajos tipos de interés y la seguridad que daba la pertenencia al euro.

El año pasado, evitada ya una reedición del 1929, los mercados -que canalizan los ahorros del mundo- se asustaron. Los estados habían puesto mucho dinero, aumentando el gasto cuando caían los ingresos, para aliviar la crisis. Y el peligro era que no hicieran frente a sus obligaciones. La histeria se desencadenó en primavera, cuando la UE tuvo que acudir al rescate de Grecia, que había falseado sus cuentas durante años.

Entonces hubo una grave caída de la confianza en España y el diferencial del bono español con el alemán se disparó. España era uno de los países que mas había recurrido al gasto público. Y cuando los mercados rugieron, Alemania impuso a la UE el retorno a la ortodoxia presupuestaria. Una decisión discutible, pero estamos en el euro y el keynesianismo en un solo país es imposible. España tuvo que aplicar un ajuste fuerte; el déficit público bordeaba el 10% del PIB, como EEUU e Inglaterra. Los mercados no creían que Zapatero hiciera un giro real, la deuda del sector privado era mayor que la del público y la banca tenía problemas de financiación. Los ingresos fiscales anteriores a la crisis (España tenía superávit) debían mucho al boom inmobiliario y las agencias de rating preveían el hundimiento de la recaudación. Y el catastrofismo del PP tampoco ayudaba a la credibilidad.

Todo ha cambiado. Salir de la crisis será lento porque hay que cambiar el modelo productivo, pero, pese al efecto contractivo del ajuste de mayo, la economía no se ha desplomado y el déficit público ha bajado el 40%. Zapatero ha cerrado filas con el rigor de Salgado, y Merkel admite que también tiene obligaciones con la zona euro. Para la prensa económica internacional, España está haciendo los deberes y la imagen del país ha mejorado. Pero mantener el rigor será obligado durante años. Gobierne quien gobierne.