El turno

El vuelo de las golondrinas

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Pues, sí, parece que ha empezado un nuevo año y que acabamos de estrenar calendario. Es el momento de los buenos propósitos, de corregir el rumbo, de ir al gimnasio a rebajar kilos, de dejar de fumar y de apuntarse a un curso de inglés definitivo, aunque, por mucho que nos propongamos, a la hora de la verdad salen los que mandan y nos dictan los propósitos para todos: vienen tiempos de vacas flacas y toca apretarnos el cinturón.

Así las cosas, no parece que el 2011 vaya a ser muy diferente del 2010. Seguimos inmersos en la misma crisis, sin ver el final del túnel. Ya lo decía el sabioJosep Pla: «Año nuevo... Vida la de siempre». CuentaPlaque cuando era joven, es decir, cuando se dedicaba a contemplar el vuelo de las golondrinas con la boca abierta, creía que el tiempo pasaba, pero no avanzábamos. Luego vinieron los revolucionarios de café, empeñados en que el mundo avanzara a base de destruir lo que a ellos no les gustaba, y chocaron con los conservadores, empeñados en conservar lo que a los revolucionarios no les gustaba. «Me dijeron luego», continúaPla, «que este toma y daca hacía muchísimos siglos que duraba -quizá 30 o 40-, en vista de lo cual creí que lo más razonable era continuar contemplando el vuelo de las golondrinas».

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Y así seguimos, contemplando las golondrinas mientras nos preguntamos si vale la pena ir al gimnasio, con las mismas dudas del pasado año, mientras los economistas insisten en la necesidad de ajustar presupuestos y apretarnos el cinturón. Es lo que decíaPla: «El mundo avanza, pero no progresa (...) Y es la sucesiva desaparición de lo que nos rodea lo que nos da la ilusión de la vida, como nuestra desaparición dará a otros la ilusión de vida».

Nos queda, por supuesto, la contemplación del vuelo de las golondrinas, aunque la inquietante noticia de la muerte de miles de pájaros en los últimos días nos indica que también esto está en peligro.