Perlas del papel

A vueltas con los controladores

Algunos medios tratan de encontrar responsabilidades en el Gobierno

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A vueltas con los controladores

El desastre provocado por los controladores aéreos españoles durante el fin de semana seguía mereciendo la atención de los editoriales de ayer.

Tras el estupor inicial por las consecuencias de la protesta en forma de baja médica que se inició el viernes, algunos no han tardado en buscar responsabilidades en el Gobierno. El fondo de esa tesis, no siempre explícita, es que hubo algo de provocación o improvisación al aprobar el decreto en el viernes previo al puente; que el Gobierno debería haber esperado a otro día, para que los controladores no reaccionaran. En esa línea, Abc dice primero que «con el estado de alarma, el Gobierno entierra una protesta -abusiva e intolerable- bajo el peso de la autoridad militar. Una más de las paradojas que tiene que vivir la izquierda española». Pero -añade- la militarización solo es un parche, y la solución «sigue requiriendo lo que hasta el momento se ha demostrado que no existe: un Gobierno con agenda, con sentido de la planificación y con aptitud para tomar y ejecutar las decisiones adecuadas».

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Más tranquilo, El Mundo se centra en lo que puede pasar en el futuro. Si algunos funcionarios de AENA son sustituidos por militares, este diario tiene dudas sobre cómo se mantendrá el pulso después. «Tampoco esta medida será fácil de aplicar, ya que los suboficiales del Ejército cobran menos de 2.000 euros al mes. No es difícil imaginar que la convivencia acarreará tensiones». El Mundo no carga contra el Gobierno de forma abierta, prefiere mantener una posición intermedia entre este y los exabruptos del PP. «En este momento, pedir la dimisión del ministro de Fomento está tan de sobra como acusar al PP de connivencia con los controladores».

La prensa económica es más concreta. Cinco Días deja entrever la posibilidad de que haya conexión entre la protesta y la privatización parcial de AENA y de la gestión de El Prat y Barajas. «En ningún caso debe frenarlo [el proceso de privatización], y si fuese posible, debe ampliar el foco para dar pasos más firmes hacia la gestión privada tan común en Europa». Expansión pide que las reformas lleguen a lo más profundo: «El hecho de que sean los controladores quienes decidan e instruyan a los nuevos reemplazos no hace más que crear un cuello de botella en aras de perpetuar los privilegios conseguidos».