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Yo qué sé...

El presidente que creía en los vampiros

Xavier Sardà

Resulta que Abraham Lincoln creía en los vampiros. El presidente libertador de esclavos y vencedor de la guerra civil americana estaba convencido de la existencia de los nomuertos chupasangre. En Estados Unidos se ha publicado una novela titulada Vampire Hunter, que se refiere a este asunto y que seguramente pronto aparecerá en nuestro país.

Todo se basa en un diario juvenil de Lincoln, en el que escribió que los vampiros mataron a su abuelo paterno y a su madre. Tal era su convencimiento que se convirtió en un auténtico experto en la materia. En la novela, que ha escrito Seth Grahame-Smith, Lincoln se convierte en un ultra violento cazador de vampiros.

El día 3 de diciembre de 1863, Lincoln escribiría: «No puedo hablar de las cosas que he visto, ni hay consuelo para el sufrimiento que he experimentado. Si hablase, esta nación se hundiría en la locura o pensaría que su presidente es un enfermo mental. Me temo que la verdad debe quedar en el papel y la tinta, oculta y olvidada hasta que cada hombre al que cito se haya convertido en cenizas».

Inquietante, ¿no?

Ni que decir tiene que habrá versión cinematográfica. Tim Burton quiere producir la película sobre el presidente cazavampiros.

Hay un momento especialmente metafórico en la novela de Grahame-Smith, en el que Lincoln asiste a su primera subasta de esclavos. Resulta que un grupo de compradores son vampiros que, a bajo precio, se aseguran su dosis de sangre. Siguiendo el argumento novelesco, Lincoln decide luchar a partir de ese momento y con todas sus fuerzas contra el esclavismo. La raza blanca vampírica succionando parasitariamente la sangre de los negros subyugados.

Imaginar versiones españolas de tan lóbrego romanticismo quizá le quite exotismo, pero no fuerza. Puede que mezclar casticismo y susto depare resultados igualmente espantosos:

Rajoy caza zombis. En la novela, a un líder político se le aparecen muertos vivientes. El protagonista pretende llevar una vida normal, pero periódicamente aparece un expresidente de su mismo partido que no le deja vivir. El espanto que le produce es atroz, pero nada puede hacer para que el muerto le deje en paz.

Zapatero y la mente magnética. La novela se inicia en una jornada de huelga general. Los trabajadores se manifiestan en la calle. En su despacho, el presidente activa su mente magnética y consigue que uno de los que está protestando contra su política abandone robóticamente la manifestación y lo convierte en ministro de Trabajo.

El alcalde que miraba fijamente a Leire Pajín. Es una novela sobre un alcalde de Valladolid obsesionado con una ministra. El hombre es creyente y muy familiar. De repente, ve a una ministra y su cuerpo experimenta una atroz transformación. Esputando gargajos no puede reprimir hacer referencias obscenas sobre sus labios. Drama político y suponemos que familiar.

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