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Gente corriente

Sergi Gaspar: «El coche llegó a ser el signo de mayor ostentación»

Emilio Pérez de Rozas

Superado el ecuador de este convulsivo 2010, Seat ha logrado uno de sus sueños y objetivos: liderar el mercado de ventas de coches. Y lo ha hecho no solo fabricando un gran producto, sino con hombres como Sergi Gaspar, que lleva 21 años en la compañía, que entró de lavacoches y que ahora es su vendedor número uno. De Ibiza, claro, el coche más vendido, el buque insignia de Martorell.

–Para que se haga cargo del tipo de entrevista: hace varias décadas, cuando yo era niño, bromeaban con que Seat significaba Siempre Estarás Apretando Tornillos. Parece que la cosa ha cambiado, ¿no?

–Ya ve, no solo no se les aflojan los tornillos, sino que parece que la gente considera, desde hace ya varios años, que somos quien mejor los diseñamos, fabricamos y montamos.

–Le noto muy orgulloso, muy chulo, de su fábrica, no me extraña que sea su vendedor número uno.

–Hemos hecho un esfuerzo grande, brutal, todos, cientos, miles de trabajadores, para que la marca, que era todo un símbolo en el automovilismo español, como Renault lo es en Francia o Fiat en Italia, se convierta en lo que ahora se nos reconoce: una marca española, totalmente renovada, joven, con modelos de líneas atractivas, actuales, tecnología punta, acabados de calidad y, sobre todo, con una relación calidad-precio inmejorable. Todos estamos muy orgullosos de ser los números uno en ventas, que era uno de nuestros objetivos para este difícil 2010.

–¿Por qué se vende tanto el Ibiza?

–Por una sencilla razón: es bueno, bonito y barato. Un Ibiza, cualquiera de sus tres modelos, tiene todo lo que usted busca y necesita de un coche. Por supuesto que los hay más lujosos y con infinidad de prestaciones, pero al Ibiza no le falta nada, nada, de lo que usted necesita.

–¿Qué hay que hacer para vender un coche o para vender muchos?

–Bueno, el asunto ahora está un poco chungo, la crisis nos ha afectado muchísimo. Las ayudas nos han servido durante un tiempo, pero es evidente que para vender coches lo principal es tener un buen producto, el mejor en su segmento y adaptarlo al cliente, que cada vez tiene más cultura de conducción, se informa muchísimo por internet (aquí viene gente que sabe más que yo) y pide un coche cómodo, funcional, seguro y, sobre todo, que no le dé problemas, que le dure, sí.

–La gente ya no tira la casa por la ventana al comprarse un coche.

–Me temo que la gente ya no tira la casa por la ventana en nada. Simplemente, no puede. Es evidente que todos hemos tenido clientes, especialmente en este sector, que han estirado más el brazo que la manga. La gente se compraba unos lujazos de coche, carísimos, que no necesitaba para nada, pero que le servían para jactarse delante de sus compañeros de trabajo, amigos o familiares. No cabe duda de que el coche llegó a ser el mayor signo de ostentación de todos. «¿Has visto el coche que se ha comprado Jorge?» «¡Caray!, Carlos se ha vuelto a cambiar el coche». La gente se compraba un cochazo y creía adquirir estatus, un estatus que ni tenía ni podía mantenerse.

–Mi padre solía decir que la gente tiene dinero para lo que quiere.

–Yo tengo el garaje lleno de extraordinarios coches, Audi, BMW, Saab, de alta gama, de gente que me los ha entregado como entrada de un Ibiza o un León, simplemente porque no podía mantenerlos. Gente que se compraba un Audi y le cambiaba el aceite o le hacía le revisión en el taller más cutre del barrio porque no podía pagar las horas del concesionario oficial. Así de gente. Pero me temo que eso ha ocurrido con todo. ¿Más con el coche? Pues sí, tal vez sí, porque era con lo que más impresionabas al vecino, al colega.

–Ahora todo depende ya del precio.

–No, no tanto. Ahora la gente busca el coche que necesita, no quiere más, pero tampoco menos. El usuario reclama, de ahí el éxito de la gama Ibiza, que tiene un equipamiento muy completo de serie, el mejor equipamiento en todo lo que se relaciona con la seguridad: airbags, frenos con ABS, sistema SP antiderrapaje, climatizador... El cliente, además, tiene muy claro para qué quiere el coche, quiénes van a ir en él, adónde y qué presupuesto tiene para mantenerlo. Insisto, cuando llegan al concesionario saben muy bien lo que buscan y lo único que esperan es que les ayudes a completar sus deseos y a cuadrar los números, que también traen hechos de casa.

–Algún truco tendrá usted.

–Supongo que tener buenos coches y, también, sí, la posibilidad de ofrecerle al cliente que lo pruebe. Cuando el cliente se sube al coche y lo prueba, nota que el coche tiene todo lo que busca: es amplio, cómodo, seguro, funcional, ve sus acabados, toca su tapiceria, el tacto del cambio y el volante. Un placer, vamos.

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