29 mar 2020

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La rueda

Manifestación para cambiar el futuro

J.M. Terricabras

La manifestación de un millón y medio de personas que llenó Barcelona el sábado fue espectacular, emocionante, civilizada. Pueden hacerse todos los equilibrios que se quiera, pero aquello solo admite una conclusión: la política catalana ya no puede ser la de antes. Los partidos que defienden el autonomismo no pueden pretender que se restituya el Estatut castigado, porque el Constitucional no tiene marcha atrás. Tampoco pueden pretender que el Gobierno español invente fórmulas sustitutorias, porque Rodríguez Zapatero ha dado por cerrado el proceso y Mariano Rajoy pretende liquidarlo.

Los que defienden el federalismo no tienen casi ninguna posibilidad, si no es la añoranza y el cambio de ritmo: el Constitucional, al declarar con tanta firmeza la unidad y sujeción de todos al Estado central, no deja ninguna brecha, ningún resquicio para pasar del autonomismo al federalismo. Quizá tiempo atrás podía pensarse que era posible. Ahora, no.

Los defensores de la independencia debieron escuchar voces agradables, fuertes, contundentes, a lo largo de toda la manifestación, pero también tendrán que decidir lo que van a hacer para pasar del actual estado de cosas a lo que ellos desean y que miles y miles de ciudadanos les reclaman sin tapujos.

¿Qué pueden hacer unos y otros? Efectivamente, no pueden disimular y aparentar que el sábado no ocurrió nada, porque lo ocurrido fue mucho. Todos nos reunimos para rechazar la intromisión del tribunal en las decisiones de los catalanes. Aunque la mayor parte de los manifestantes acudió allí y dijo lo que quería. Quien no lo oyó, estaba sordo. Quien creyó que nos reunimos allí cuatro gatos, estaba ciego. Me parece claro que, de una forma u otra, la dependencia española tiene fecha de caducidad. Si se pretende retrasar artificialmente, puede producirse un conflicto social importante. Unos y otros sabemos que el futuro será muy diferente de como algunos lo habían programado. Si es cierto, y lo es, que en democracia el pueblo decide, todos tendremos que empezar a preparar otro futuro para Catalunya. El futuro que reclamaba la mayoría de manifestantes del sábado.